lunes, 7 de marzo de 2016

Recordatorio para el 8 de Marzo

No somos diosas, ni un "regalo de Dios" para los hombres. No somos ángeles. No somos "la cosa" más hermosa que podría existir en este planeta. No somos princesas ni reinas. No somos "criaturas" bellas. No somos musas. No somos obras de arte. No somos "el descanso del guerrero". No somos la felicidad del hombre. No somos la corona de nuestros maridos. No somos las guardianas del hogar. No somos la gloria del hombre. No somos rosas ni ninguna otra flor. No somos divinas. No somos complementos de nadie. No somos seres virtuosos ni criaturas de luz. No sólo somos madres, hijas, esposas. 



No hay nada que celebrar. No quiero flores, ni sartenes, ni electrodomésticos. No quiero homenajes de color rosa, ni un "felicidades". ¿Felicidades por qué? ¿La muerte de mujeres trabajadoras que reivindicaban sus derechos es motivo para felicitar? No quiero que se desvirtúe este día, no quiero que me "honren" diciéndome que soy la cosa más bella que existe. No quiero que me describan con cualquier adjetivo bonito.




Por el contrario, quiero que a las mujeres nos recuerden como lo que somos: personas independientes, seres humanos. Quiero que entre tantas "diosas, musas, ángeles y cosas bellas", recuerden que somos trabajadoras, estudiantes, jóvenes, viejas. Que recuerden que tenemos necesidades vitales como comer o dormir; que reímos, lloramos, nos enfadamos, nos sentimos enérgicas a veces, y cansadas otras; que también enfermamos. No nos despertamos peinadas y radiantes. Tenemos vello, estrías, granos, canas, y la grasa no se acumula sólo en el culo y en las tetas. También tenemos habilidades: cantamos, bailamos, escribimos, estudiamos, cocinamos, pintamos, hacemos malabares, tocamos algún instrumento musical... Somos ingenieras, albañiles, militares, juezas, médicas, limpiadoras, artistas, inventoras, investigadoras, diseñadoras, periodistas... Somos seres humanos.




Quiero, además, que no se olvide la verdadera razón del 8 de Marzo detrás de tanta parafernalia plagada de estereotipos recalentados por enésima vez y servidos en una bandeja rosa.





*Lenore Lenoir*

BDSM: ni maltrato ni machismo

Tras el éxito de libros como la saga "50 sombras de Grey" parece que, de pronto, proliferan los eruditos del BDSM y que todo el mundo lo practica. Pero, ¿qué significa "BDSM"? ¿Es BDSM lo que se relata en "50 sombras de Grey"? ¿No es una forma de maltrato?

El término "BDSM" abarca diversas disciplinas:
- Bondage, que consiste en el arte del amarre, especialmente con cuerdas.
- D/s (Dominación/sumisión): es un juego de roles en el que uno asume el control y el otro es sometido a la voluntad del primero.
- Sadismo/Masoquismo: el primero consiste en sentir excitación por el dolor ajeno, mientras que el segundo es el placer a través del dolor propio.

Dicho esto, ¿acaso este tipo de prácticas no suponen una conducta machista o una forma de violencia de género? La respuesta es un rotundo NO.

En el mundo del BDSM hay una norma no escrita pero que todo el mundo comparte por unanimidad: su práctica ha de ser sana, segura y consensuada. Estos tres requisitos, evidentemente, no los cumple alguien que maltrata a su pareja (sobre todo el del consenso). Cada pareja que realiza alguna disciplina de BDSM establece sus propias normas y sus límites previamente pactados, de tal manera que nadie hará nada que la otra persona no quiera hacer. Al fin y al cabo la finalidad básica es conseguir placer.

Si hablamos estrictamente de las relaciones D/s, el sometimiento de una persona a otra no es más que parte de un juego de roles entre Amo/a y sumiso/a, pero fuera de este juego ambos son tratados entre sí en régimen de igualdad y respeto, con lo cual debe excluirse una conducta machista o hembrista (es posible que existan Amos y sumisos en ambos sexos).

Debido a la fama de sagas literarias como "50 sombras de Grey" parece que ha aumentado el interés por el BDSM y la proliferación de "Amos" que van de expertos en la materia pero, ¿es la famosa trilogía un buen ejemplo ilustrativo de lo que representa el auténtico BDSM? Adelanto ya que un par de azotes NO es BDSM. Y no sólo eso. Aunque aparentemente la persona que adopta el rol de sumiso no tiene voz ni voto, en realidad es quien marca los límites que el Amo no debe sobrepasar, además de que tiene una palabra de seguridad que usará cuando quiera que su Amo/a detenga lo que esté haciendo. De este modo, jamás se hará nada que el sumiso no desee o soporte, tomando por tanto el control del juego.

En "50 sombras de Grey", por el contrario, la chica carece de toda voluntad más allá de los deseos del Sr. Grey, el cual decide hasta la ropa que debe vestir ella. Los personajes firmaron un "contrato" concretando las normas que ella debe cumplir, pero no impone límite ninguno ni acuerdan ninguna palabra de seguridad. Además, en una auténtica relación D/s el Amo se compromete a cuidar y proteger a su sumisa, velar por su seguridad, y eso supone una plena confianza mutua entre Am@/sumis@, algo que no parece suceder en la famosa trilogía. Por eso mismo, ya no se puede considerar BDSM.

No hace mucho leí en una web (y razón no le falta): "Un verdadero Amo es capaz de imponer allá donde esté con su sola presencia, sin necesidad de hacer alarde de su condición de dominante." Con estas modas han comenzado a proliferar supuestos Amos que creen que tienen carta blanca para hacer lo que quieran con los sumisos, sin preocuparse de las necesidades de éstos, y adoptan una actitud egoísta que encuentra una justificación de sus actos en el BDSM.

Está bien que poco a poco se vayan rompiendo tabúes en el sexo y que cada cual haga aquello que le guste y le siente bien, siempre y cuando sea algo sano, seguro y consensuado.

*Lenore Lenoir*


jueves, 3 de marzo de 2016

Machismo y homofobia en el acoso callejero

Machismo y homofobia suelen ir de la mano, especialmente cuando el machista es heterosexual. Y es que el acoso sólo es un inocente piropo "para alegrarle el día a las féminas y que alguien les recuerde que la calle no es su sitio lo guapas que son" (porque ni siquiera conciben que nosotras podemos recordarnos solitas lo mucho que nos gustamos, o que tenemos seres queridos)... hasta que son ellos los receptores de piropos... por parte de otros hombres. Entonces puede ocurrir dos cosas: 1) que sientan el mismo asco e igual de violentados que nos sentimos nosotras; o 2) que reaccionen con agresividad.

El machista homófobo estándar necesita reafirmar constantemente su hombría, lo macho-men que es; por ello cuantas más mujeres acosa, más varonil y macho alfa se siente. Pero claro, la idea de que otro hombre haga lo mismo con él ya no agrada, porque su posición de "macho de la manada" se ve en peligro al aparecer otro que se atreve a ridiculizarlo y a retarlo en público.

Generalmente, un hombre piropeado no reacciona igual cuando recibe el piropo de una mujer y cuando lo recibe un hombre. Si es una mujer la que piropea, la hombría la puede ver reforzada si le resulta atractiva; si le parece fea la insultará, pero no la considerará una amenaza (más bien pensará que él es "demasiado hombre" para ella). Si es un hombre, independientemente del aspecto físico, la reacción será hostil y tratará de demostrar por activa y por pasiva que no le gustan los hombres, llegando a recurrir incluso a la violencia. Podría decirse, por tanto, que la sensación que se le queda en el cuerpo es prácticamente la misma que a la mayoría de las mujeres cuando recibimos los mismos comentarios por parte de él, pero existen algunas diferencias:

1- A las mujeres nos educan para aprender la indefensión y el miedo. Nos enseñan (no las "feminazis") que los hombres son peligrosos, que no saben controlar sus impulsos y que no sabemos cuáles son sus intenciones. Así que cuando sufrimos acoso callejero, en la mayoría de los casos nos bloqueamos, sentimos miedo o pasamos de largo fingiendo que no hemos oído nada. Generalmente no nos atrevemos a responder por si reaccionan de forma agresiva y pueda ocurrirle algo a nuestra integridad física.
A los hombres se les inculca que han de ser fuertes y valientes, que si les pegan ellos devuelvan el golpe con más fuerza. Por tanto, ante una situación de acoso, están más preparados para una respuesta defensiva. Instintivamente no sufrirán bloqueo, sino ganas de partirle la boca al que sea por confundirle con un "maricón" (¿cómo será eso posible si usa un desodorante con aroma a "sudor de oso en celo"?)

2- Si, por un casual, una mujer se sale del molde que se espera de ella y se caga en los muertos de quien le ha dicho que se la follaría de arriba a abajo, o se defiende de quien la manosea por la calle, se convierte en una exagerada que roza el hembrismo con su actitud. Si no quiere que la traten como un objeto que no salga a la calle, porque el objetivo de una mujer cuando sale a la calle no es otro que el de querer ser un bonito adorno.
Es lógico, por el contrario, que un hombre le reviente la cabeza a otro que le haya piropeado, a ver qué se habrá creído el muy maricón. Aquí o te haces respetar y te impones como macho alfa, o te acabarán tomando por una nenaza que no ha sabido echarle cojones a un gay.

A veces puede ocurrir una situación similar a la de este vídeo, que un hombre piropee a otro creyendo que se trataba de una mujer. El protagonista del vídeo en cuestión mostró que aparte de la reacción violenta de las "víctimas" de su trampa, más de uno se excusaba porque creía que se trataba de una mujer. Y aquí quería yo llegar: decirle obscenidades o mirar como un cacho de carne a una mujer está bien (para eso estamos las mujeres en este mundo, ¿no?), pero tener esa conducta con otro hombre es una aberración (porque ellos son los más heteromachos del mundo mundial, que no quepa ninguna duda).


*Lenore Lenoir*

lunes, 29 de febrero de 2016

Porque quiero

Me siento afortunada de nacer donde he nacido y en la época en la que me ha tocado vivir, porque ser mujer no supone jugarme la vida ni sufrir para alcanzar el estereotipo de belleza o que me identifiquen como fémina. No me van a practicar la ablación de mis genitales, no me van a romper ni vendar los pies para que éstos se vean diminutos de por vida, no me van a planchar los senos con piedras ardiendo en cuanto me llega la edad de que me crezcan, y no me van a poner incontables anillas alrededor del cuello para parecer una jirafa.

Yo soy totalmente libre y mis decisiones no están condicionadas por nada, yo hago lo que quiero y porque me gusta. Bueno... yo no tuve ni voz ni voto cuando me atravesaron una aguja en los lóbulos de las orejas para ponerme pendientes; dicen que lloré mucho en su momento, pero ya no me acuerdo, así que no sería para tanto.

También adoro los tacones. Pueden ser un poco incómodos al principio, pero te acostumbras y casi ni notas la diferencia con los zapatos planos. ¿Estas manoletinas? Bueno, ¿a quién no le duelen los pies con 10 cm de tacón? Y en cuanto a las deformaciones de los pies... chica, para presumir hay que sufrir.

Sinceramente, algo que no entiendo es tanto revuelo con la depilación y la no depilación. Que conste que quemar mi cuerpo con láser o cera cada X tiempo durante la mayor parte de mi vida o arrancarme los pelos de raíz con una maquinilla es una elección que he tomado de buenas a primeras, sin que nadie me presione o se burle de mí en cuanto se me escapa un pelo. De hecho, en invierno paso más tiempo sin depilarme, para que veas que yo puedo dejar de depilarme si quiero. ¿Que por qué no lo hago en verano? Hombre, es que ir con toda la pelambrera al aire... me mirarían raro. Pero eh, que a los hombres también, que esto no tiene nada que ver con el género.

Vaya, he engordado unos kilos, me limitaré a comer una ensalada al día y en poco tiempo estaré ideal. Tal vez me compre un laxante que me han recomendado o vomite si como demasiado para adelgazar más rápido y sé que pasaré hambre al principio, pero estar gorda no es sano.

Me preocupan un poco mis tetas, son muy pequeñas... Y mi nariz, horrorosa. Estas estrías...He decidido que voy a ahorrar para operarme y estar más mona.

Ya se van notando las arruguitas y debería ir concertando cita con el médico para que me dé unos retoques con veneno bótox. Unos pocos pinchacitos en el rostro, nada más, para alisar un poco la piel. Es que ya estoy llegando a una edad en la que debo cuidarme algo más, que los años no pasan en balde.

¿Que sufrimos? Tal vez un poco, pero lo hacemos porque nos gusta y para cuidarnos o vernos más guapas. No tiene nada que ver con lo que les hacen a las niñas y mujeres en otros países. Los cuellos de jirafa, los senos planchados... Todo eso es por el machismo en el que viven; en cambio yo me siento afortunada porque aquí no pasan esas cosas y yo lo que hago es porque quiero.



*Lenore Lenoir*