"Me cago en to' tuh muertoh".
Expresión típica sevillana, casi tanto como la Semana Santa. ¿Y qué tendrá que ver una cosa con otra? Pues que cuando pienso en lo segundo, se me viene a la mente lo primero. Y es que
en Sevilla nuestro "capillismo" se nos queda chico con una semana al año, así que hemos decicido sacarnos tonterías absurdas de la manga para seguir a cuatro monigotes de madera durante los 365 días del año (366 si es bisiesto).
Para el que tenga ese punto sádico y adore rememorar la muerte de alguien que cree que existió,
Sevilla es para los cristianos lo que la Meca para las personas musulmanas: un paraíso. Como dije, ya no se conforman con pasear las imágenes de los últimos días de vida de un hombre al que consideran un salvador, cortando las calles e imposibilitando el tránsito durante una semana, sino que tienen que torturar a los que no nos gusta con la Cruz de Mayo, los eternos ensayos de las bandas de música, los aniversarios de las hermandades, los traslados de las figuras, las romerías, las fiestas patronales, y un largo etcétera.
Sí, mi publicación de hoy es breve, pero es suficiente para calmar mi ira acumulada después de varias semanas aguantando petardos y cohetes y teniendo a mi perra atemorizada. Muchas gracias, señores capillitas, qué sería de mí sin vosotros.
*Lenore Lenoir*