Por fin, y después de un tiempo sin escribir, ya iba siendo hora de actualizar el blog con el incómodo veneno que escupo de mi mente hasta aquí.
En esta ocasión ha tocado esparcir mi ponzoña a aquellos seres que habitan regiones por encima de Despeñaperros y se creen muy inteligentes y superiores a la gente del sur. Tan listos se creen que curiosamente generalizan sobre los andaluces porque, claro, conocen a los más de 8.000.000 de personas que ocupan la zona.
Andalucía es un mundo aparte. No es como el resto de España, como la España culta y trabajadora. En el sur no trabajamos, no estudiamos. Si eres hombre tus aspiraciones son: bien ser un albañil que dedica su jornada laboral única y exclusivamente a lanzar los típicos piropos a todo sujeto con tetas que se cruce, o bien ser torero; si eres mujer, serás ama de casa con "musho arte".
En Andalucía no hay médicos, ni científicos, ni filólogos, ni profesores, ni abogados, todos ellos vienen importados de las regiones intelectuales a los que enseñan a hablar con acento andaluz para que den el pego.
No os dejéis engañar. Lorca, Velázquez, Machado y Bécquer en realidad no eran andaluces. No podían serlo, eran artistas y eran cultos y eso en el sur es imposible, lo dicen los cerebritos del norte y claro, si las mentes pensantes lo dicen, no pueden estar errados (¡qué osadía pensar tal cosa!).
Si escucháis a un "Einstein" del lenguaje y la buena expresión lingüística decir cosas como: "se la dije" (en lugar de "se lo dije") o "bacalado" (en lugar de "bacalao") no se lo tengáis en cuenta, porque todo el mundo sabe que no hay mayor terrorismo contra la lengua que un andaluz hablando o escribiendo.
De hecho ahora mismo se me debería estar cayendo la cara de vergüenza por el hecho de publicar algo escrito por mí, porque si un filólogo leyera esto, la incultura andaluza innata que desprenden estas palabras provocaría su suicidio. O quién sabe, igual el elevadísimo nivel intelectual del norte impide que mi forma de expresarme sea entendida más arriba de Despeñaperros.
*Lilith*
"There's also love and life and hope." "Very little hope I assure you. No. If a god of love and life ever did exist... he is long since dead. Someone... something rules in his place."
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jueves, 25 de julio de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
Incultura es cultura (Parte 3)
Ahora es el turno de hablar sobre otro aspecto cultural degenerado a lo largo de los años: la música.
Un elemento que ha acompañado a la sociedad durante muchos siglos, hoy en el siglo XXI se está viendo perjudicada, al igual que la mayoría de elementos representativos de nuestra cultura y patrimonio.
Durante generaciones ha servido para entretener, para dar ambiente a las fiestas o reuniones sociales, para expresar emociones y, hace unas décadas, fue utilizada como un medio más para expresar descontento con aspectos de la sociedad, tales como la violencia, la guerra, la pobreza...
A raíz de estos artistas que intentaban transmitir mensajes de paz o libertad surgieron géneros como el reggae, punk, ska, metal, hip hop...
Desgraciadamente, muchos de estos géneros se están viendo hoy en día infravalorados como consecuencia, en gran parte, de la comercialización de la música.
Actualmente, lo que vende no es aquella música que más mensaje transmita, más bien al contrario. Se valora más la fachada (un ritmo bailable, pegadizo y, si hay una cara bonita al frente, mejor) que lo que transmite.
De estas modas surgieron estilos que, en mi opinión, no deberían haber salido a la luz (ejemplo "música pastillera" y "reguetún-con-pan", entre otros). Vale que sean "temas bailables", pero son letras vacías, carentes de emoción tanto por parte de lo que transmiten como por parte de quienes las cantan.
O si no, ¿que sentimientos puede transmitir una canción que diga "parabrisas, limpiaparabrisas" o "estaba felix, el gato con botas, pero faltaba un gato... el gato voladoooor"?
En otras cosas, hablan de temas machistas, sexistas, con connotaciones violentas. Lo más curioso, es que hayan mujeres que defiendan canciones en las que las ponen de zorras para arriba (lo que llega a hacer una moda...). Un ejemplo de ello es una canción (no se me ocurre otra palabra para denominarlo), cuya letra es: "yo quiero que todas me coman la p***a".
¡Oh! ¡cuánto sentimiento! ¡cuánta cultura derrochada!
seguro que más de uno me saltará con: pero la música está para bailarla, ¿qué sentido tiene escuchar una música si no puedes bailarla? (sí, más de una vez me lo han dicho, refiriéndose a mi amado Metal). Me parece genial que la música se baile, ¿pero por qué la música bailable está reñida con el contenido de un mensaje, que transmita unos valores? ¿No puede haber música bailable que hable de libertad, paz, honradez? A mí no me gusta sentirme como una gilipollas mientras bailo.
Por otra parte, en esta vida no se trata sólo de bailar. A mí me gusta de vez en cuando sentarme y escuchar música por placer, porque me siento plena con canciones de fondo que me inunden de sensaciones y dejen volar mi imaginación, que me permiten hacer después otra de mis aficiones favoritas.
Bueno, creo que esto es casi todo lo que quería decir al respecto.
Para finalizar, me gustaría añadir que es una lástima que una persona dedique años de su vida aprendiendo a tocar una guitarra (cuando digo guitarra hago referencia también a cualquier instrumento) para que luego le digan que lo que hace es ruido y que podría hacerlo cualquiera, o que haya entrenado su voz para aprender a cantar y digan que grita. En cambio, alaben como a un dios a alguien que enciende un ordenador, cuyo único sonido es el del "atún-con pan". Es muy triste.
*Lilith*
Un elemento que ha acompañado a la sociedad durante muchos siglos, hoy en el siglo XXI se está viendo perjudicada, al igual que la mayoría de elementos representativos de nuestra cultura y patrimonio.
Durante generaciones ha servido para entretener, para dar ambiente a las fiestas o reuniones sociales, para expresar emociones y, hace unas décadas, fue utilizada como un medio más para expresar descontento con aspectos de la sociedad, tales como la violencia, la guerra, la pobreza...
A raíz de estos artistas que intentaban transmitir mensajes de paz o libertad surgieron géneros como el reggae, punk, ska, metal, hip hop...
Desgraciadamente, muchos de estos géneros se están viendo hoy en día infravalorados como consecuencia, en gran parte, de la comercialización de la música.
Actualmente, lo que vende no es aquella música que más mensaje transmita, más bien al contrario. Se valora más la fachada (un ritmo bailable, pegadizo y, si hay una cara bonita al frente, mejor) que lo que transmite.
De estas modas surgieron estilos que, en mi opinión, no deberían haber salido a la luz (ejemplo "música pastillera" y "reguetún-con-pan", entre otros). Vale que sean "temas bailables", pero son letras vacías, carentes de emoción tanto por parte de lo que transmiten como por parte de quienes las cantan.
O si no, ¿que sentimientos puede transmitir una canción que diga "parabrisas, limpiaparabrisas" o "estaba felix, el gato con botas, pero faltaba un gato... el gato voladoooor"?
En otras cosas, hablan de temas machistas, sexistas, con connotaciones violentas. Lo más curioso, es que hayan mujeres que defiendan canciones en las que las ponen de zorras para arriba (lo que llega a hacer una moda...). Un ejemplo de ello es una canción (no se me ocurre otra palabra para denominarlo), cuya letra es: "yo quiero que todas me coman la p***a".
¡Oh! ¡cuánto sentimiento! ¡cuánta cultura derrochada!
seguro que más de uno me saltará con: pero la música está para bailarla, ¿qué sentido tiene escuchar una música si no puedes bailarla? (sí, más de una vez me lo han dicho, refiriéndose a mi amado Metal). Me parece genial que la música se baile, ¿pero por qué la música bailable está reñida con el contenido de un mensaje, que transmita unos valores? ¿No puede haber música bailable que hable de libertad, paz, honradez? A mí no me gusta sentirme como una gilipollas mientras bailo.
Por otra parte, en esta vida no se trata sólo de bailar. A mí me gusta de vez en cuando sentarme y escuchar música por placer, porque me siento plena con canciones de fondo que me inunden de sensaciones y dejen volar mi imaginación, que me permiten hacer después otra de mis aficiones favoritas.
Bueno, creo que esto es casi todo lo que quería decir al respecto.
Para finalizar, me gustaría añadir que es una lástima que una persona dedique años de su vida aprendiendo a tocar una guitarra (cuando digo guitarra hago referencia también a cualquier instrumento) para que luego le digan que lo que hace es ruido y que podría hacerlo cualquiera, o que haya entrenado su voz para aprender a cantar y digan que grita. En cambio, alaben como a un dios a alguien que enciende un ordenador, cuyo único sonido es el del "atún-con pan". Es muy triste.
*Lilith*
Incultura es cultura (parte 2)
En
el volumen 1 hablaba de la decadencia cultural de nuestra generación.
Mires donde lo mires, todas las artes están en tal fase de degradación
que me da miedo mirar hacia el futuro.
Pero analicemos la situación por partes. Ahora me voy a centrar en la literatura.
Como bien dije en la primera parte, la literatura hace apenas un siglo servía como herramienta para transmitir las inquietudes de los escritores, camuflándolas en personajes ficticios para evitar la represión del Gobierno de la época, dando lugar a verdaderas obras maestras.
Otras historias no tenían la intención de manifestar ideologías, pero eran tan sublimes que te sumergían en mundos maravillosos y a la vez extraños, redactados con una imaginación privilegiada (¿ o acaso La llave de Plata de Lovecraft no era producto de una mente soñadora?).
Actualmente, por desgracia, los "best-seller" consisten, la mayoría, en meras copias cutres de obras prodigiosas o de géneros literarios que se han puesto de moda.
Sí, seguro que algunos ya sabrán a qué me refiero (si Bram Stoker levantara la cabeza...): me refiero a todas estas historias de amor para adolescentes sobre vampiros (no me refiero sólo a Crepúsculo, que conste) y a todo el revuelo que hay ahora con los vampiros.
Lo que pasa hoy en día es que te sacan un libro, y como se ponga de moda, te salen 176327486328746 escritores más de debajo de las piedras escribiendo lo mismo pero con los nombres cambiados. Primero salió Crepúsculo, que en poco tiempo se convirtió en fenómeno de masas, y poco después salió a la venta un libro sobre Drácula escrito por un descendiente de Bram Stoker.
Sinceramente, no me he leído el libro, así que no soy quién para juzgar si es bueno o no, pero veo fatal que se aproveche del nombre de su antepasado para copiar su idea.
Pero, además de vampiros que brillan en la luz como chalecos reflectantes, también hay 218934798578934 copias del Señor de los Anillos: Dragonlance, Reinos Olvidados, etc etc (Aunque estoy enganchada a dragonlance, he de reconocerlo); y así muchísimos géneros más.
Lo que acabo de describir es el primer tipo predominante de literatura.
El segundo tipo de literatura es el libro que te saca todo famoso, ya sea hablando de sí mismo o recogiendo monólogos de su programa.
En resumen: hoy en día puede escribir un libro cualquiera, no es necesario tener argumento. Tienes dos opciones: hacerte famoso y escribir sobre tu vida, o bien coges un libro de moda y copias y pegas (no olvidarse de cambiar al menos los nombres).
O hay una tercera opción: echarle huevos, imaginación e inventarte un argumento original. Inconveniente: puede que nadie lea tu libro.
El lado bueno de todo esto es que, cuando se pone de moda un libro, la gente hace un esfuerzo por leer... hasta que sacan la película.
*Lilith*
Pero analicemos la situación por partes. Ahora me voy a centrar en la literatura.
Como bien dije en la primera parte, la literatura hace apenas un siglo servía como herramienta para transmitir las inquietudes de los escritores, camuflándolas en personajes ficticios para evitar la represión del Gobierno de la época, dando lugar a verdaderas obras maestras.
Otras historias no tenían la intención de manifestar ideologías, pero eran tan sublimes que te sumergían en mundos maravillosos y a la vez extraños, redactados con una imaginación privilegiada (¿ o acaso La llave de Plata de Lovecraft no era producto de una mente soñadora?).
Actualmente, por desgracia, los "best-seller" consisten, la mayoría, en meras copias cutres de obras prodigiosas o de géneros literarios que se han puesto de moda.
Sí, seguro que algunos ya sabrán a qué me refiero (si Bram Stoker levantara la cabeza...): me refiero a todas estas historias de amor para adolescentes sobre vampiros (no me refiero sólo a Crepúsculo, que conste) y a todo el revuelo que hay ahora con los vampiros.
Lo que pasa hoy en día es que te sacan un libro, y como se ponga de moda, te salen 176327486328746 escritores más de debajo de las piedras escribiendo lo mismo pero con los nombres cambiados. Primero salió Crepúsculo, que en poco tiempo se convirtió en fenómeno de masas, y poco después salió a la venta un libro sobre Drácula escrito por un descendiente de Bram Stoker.
Sinceramente, no me he leído el libro, así que no soy quién para juzgar si es bueno o no, pero veo fatal que se aproveche del nombre de su antepasado para copiar su idea.
Pero, además de vampiros que brillan en la luz como chalecos reflectantes, también hay 218934798578934 copias del Señor de los Anillos: Dragonlance, Reinos Olvidados, etc etc (Aunque estoy enganchada a dragonlance, he de reconocerlo); y así muchísimos géneros más.
Lo que acabo de describir es el primer tipo predominante de literatura.
El segundo tipo de literatura es el libro que te saca todo famoso, ya sea hablando de sí mismo o recogiendo monólogos de su programa.
En resumen: hoy en día puede escribir un libro cualquiera, no es necesario tener argumento. Tienes dos opciones: hacerte famoso y escribir sobre tu vida, o bien coges un libro de moda y copias y pegas (no olvidarse de cambiar al menos los nombres).
O hay una tercera opción: echarle huevos, imaginación e inventarte un argumento original. Inconveniente: puede que nadie lea tu libro.
El lado bueno de todo esto es que, cuando se pone de moda un libro, la gente hace un esfuerzo por leer... hasta que sacan la película.
*Lilith*
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