Esta vez no toca tema polémico. Esta vez voy a dejar de lado los sarcamos y los comentarios ácidos.
Esta publicación está dedicada a ti, querido/a lector/a.
Quería daros las gracias a todos los que contribuís a que mi blog esté adquiriendo cada vez mayor relevancia y a que me motivéis cada vez más a escribir, que es una de mis pasiones.
Gracias a ti, que llevas siguiendo mis publicaciones desde que creé este blog; que has leído alguna entrada casual; que has compartido el enlace de algunas de mis entradas; que has comentado tu opinión, ya sea personalmente, a través de redes sociales, o por aquí; que has recomendado mi blog a tus amigos... A todos vosotros: GRACIAS.
Porque no hay nada más satisfactorio que ver cómo vosotros disfrutáis leyendo de la misma forma que yo he disfrutado y disfruto escribiendo.
Muchas gracias.
*Lilith*
"There's also love and life and hope." "Very little hope I assure you. No. If a god of love and life ever did exist... he is long since dead. Someone... something rules in his place."
viernes, 17 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
Demasiado femenina para ser legal
Cuando vives en un mundo dominado por hombres y eres una mujer abiertamente feminista, tu percepción de la vida da un giro de 180º. Poco a poco te vas dando cuenta de que el sexismo que se respira en tu entorno es mucho más abundante de lo que te imaginabas en un primer momento y que por ser mujer lo vas a experimentar desde que naces hasta que exhales tu último aliento, ya sea en casa, en la calle, en los medios de comunicación... El sexismo y la discriminación va a regir cada momento de tu vida.
Y es que, a ojos de la sociedad, se sigue esperando de nosotras que estemos al gusto de todos, que nos preocupemos más por complacer a los demás antes que a nosotras mismas, llegando a los extremos de reprimir nuestras conductas, anular u ocultar nuestra personalidad para no ser tachadas de "inmorales", "mujeres de dudosa reputación" o "indignas".
Entre otros aspectos, la censura a la que nos someten es brutal, sobre todo en lo concerniente a nuestra sexualidad o a nuestro cuerpo.
Si mantienes relaciones con muchos hombres, malo; si se amamanta a un bebé en la calle, malo también (aunque pongo la mano en el fuego a que muchos de los que tachan esta conducta de "inmoral" o "irrespetuosa" darían lo que fuera por estar en el lugar del niño); si enseñas una teta, horripilante y escandalizador.
En una entrada anterior hice hincapié en la polémica de los pezones femeninos, los cuales suelen ser censurados y eliminados de las redes sociales, por no hablar de las amonestaciones y continuas faltas de respeto hacia su persona (llegando incluso la creencia por parte de ciertas personas en que quienes no muestran vergüenza de mostrar su cuerpo no se respetan a sí mismas y, por tanto, otorgan total libertad e impunidad para ser vejadas, humilladas o incluso agredidas sexualmente).
Por contra, un hombre con el torso desnudo no provoca, ni de lejos, la misma reacción. Nadie opina sobre su pecho, nadie cuestiona la ética y dignidad de los que aparecen en las fotografías, todo queda en la más absoluta indiferencia.
Pero este no es el tema que quería acontecer en esta publicación, pues al fin y al cabo todo lo comentado anteriormente se reduce a un mero "castigo moral", que no trasciende (por lo general) de la concepción personal del asunto.
Ahora quiero ir más allá, donde ya empieza a repercutir una cuestion legal. Ya no se trata en este caso de un reproche ante la exhibición de senos femeninos, sino que encima está castigado con multa.
Me estoy refiriendo a un supuesto concreto que he leído hoy, pero dudo mucho que se trate de un hecho aislado. La noticia detallada podréis encontrarla en este enlace: http://altfoto.com/2014/01/empire-state-demanda-artista-fotografiar-mujer-con-torso-desnudo
La noticia destaca que un fotógrafo fue demandado y el Empire State (demandante) solicitó en la demanda la cuantía de 1,1 millones de dólares por fotografiar a una mujer con el pecho al aire en el interior del edificio.
Las preguntas que me planteo son: Si en lugar de mujer, el modelo hubiese sido un hombre sin camiseta, ¿las consecuencias habrían sido las mismas? ¿Tan repulsivas son unas tetas que, no sólo interponen demanda, sino que encima exigen una cuantía por indemnización desorbitante? ¿Por qué existe esta hipocresía de "nos gustan las tetas, verlas y sobarlas, pero que no las muestren a su antojo"?
Dudo que encuentre las verdaderas respuestas, pero espero que se vaya haciendo conciencia de ello y que no es una pérdida de respeto, ni se es menos mujer por hacer con tu cuerpo lo que se te antoje.
*Lilith*
Y es que, a ojos de la sociedad, se sigue esperando de nosotras que estemos al gusto de todos, que nos preocupemos más por complacer a los demás antes que a nosotras mismas, llegando a los extremos de reprimir nuestras conductas, anular u ocultar nuestra personalidad para no ser tachadas de "inmorales", "mujeres de dudosa reputación" o "indignas".
Entre otros aspectos, la censura a la que nos someten es brutal, sobre todo en lo concerniente a nuestra sexualidad o a nuestro cuerpo.
Si mantienes relaciones con muchos hombres, malo; si se amamanta a un bebé en la calle, malo también (aunque pongo la mano en el fuego a que muchos de los que tachan esta conducta de "inmoral" o "irrespetuosa" darían lo que fuera por estar en el lugar del niño); si enseñas una teta, horripilante y escandalizador.
En una entrada anterior hice hincapié en la polémica de los pezones femeninos, los cuales suelen ser censurados y eliminados de las redes sociales, por no hablar de las amonestaciones y continuas faltas de respeto hacia su persona (llegando incluso la creencia por parte de ciertas personas en que quienes no muestran vergüenza de mostrar su cuerpo no se respetan a sí mismas y, por tanto, otorgan total libertad e impunidad para ser vejadas, humilladas o incluso agredidas sexualmente).
Por contra, un hombre con el torso desnudo no provoca, ni de lejos, la misma reacción. Nadie opina sobre su pecho, nadie cuestiona la ética y dignidad de los que aparecen en las fotografías, todo queda en la más absoluta indiferencia.
Pero este no es el tema que quería acontecer en esta publicación, pues al fin y al cabo todo lo comentado anteriormente se reduce a un mero "castigo moral", que no trasciende (por lo general) de la concepción personal del asunto.
Ahora quiero ir más allá, donde ya empieza a repercutir una cuestion legal. Ya no se trata en este caso de un reproche ante la exhibición de senos femeninos, sino que encima está castigado con multa.
Me estoy refiriendo a un supuesto concreto que he leído hoy, pero dudo mucho que se trate de un hecho aislado. La noticia detallada podréis encontrarla en este enlace: http://altfoto.com/2014/01/empire-state-demanda-artista-fotografiar-mujer-con-torso-desnudo
La noticia destaca que un fotógrafo fue demandado y el Empire State (demandante) solicitó en la demanda la cuantía de 1,1 millones de dólares por fotografiar a una mujer con el pecho al aire en el interior del edificio.
Las preguntas que me planteo son: Si en lugar de mujer, el modelo hubiese sido un hombre sin camiseta, ¿las consecuencias habrían sido las mismas? ¿Tan repulsivas son unas tetas que, no sólo interponen demanda, sino que encima exigen una cuantía por indemnización desorbitante? ¿Por qué existe esta hipocresía de "nos gustan las tetas, verlas y sobarlas, pero que no las muestren a su antojo"?
Dudo que encuentre las verdaderas respuestas, pero espero que se vaya haciendo conciencia de ello y que no es una pérdida de respeto, ni se es menos mujer por hacer con tu cuerpo lo que se te antoje.
*Lilith*
sábado, 21 de diciembre de 2013
No quiero tener hijos (y me obligan)
Soy mujer, y llámame loca pero no quiero tener hijos.
Ahora se abalanzará sobre mí una horda de gente con rostros de notable preocupación. Seguramente estarán pensando: "Pobre ingenua, es muy joven, ya se despertará su reloj biológico"; "Si tener un bebé es lo más maravilloso que le puede pasar a una mujer, sustituir su vida plagada de sueños y ambiciones por los de un bebé que berrea las 24 horas. No sabe lo que dice".
Para todos aquellos que penséis así, no os preocupéis, porque aunque no quiera tener niños, me obligan.
Y es que si ya de por sí la educación sexual en España deja bastante que desear, la decisión sobre nuestro cuerpo (el de las mujeres) ha quedado relegado a merced del patriarcado.
La nueva reforma de la Ley del aborto ha supuesto un paso más (o un paso menos, según se mire) a devolver a la mujer a "su lugar", es decir, al cuidado del hogar con un rebaño de niños gritando mientras el marido (porque claro, no se puede concebir un matrimonio entre personas del mismo sexo) se pasa el día entero fuera de casa trabajando, como en la época franquista que tanto parecen añorar estos señores caducados... Con la diferencia de que ahora el marido está todo el día fuera en la cola del INEM.
Y me remito al principio: no quiero tener hijos.
Si ya de por sí no quería tenerlos, ahora mucho menos.
En primer lugar, me tratan de imponer que tenga hijos sí o sí, aunque después los maltrate o los odie por hacerme recordar que me obligaron a parirlos cada vez que miro sus caras. Pero bueno, si les pasa algo una vez nacidos ya no pintan nada los "pro-vida" en su defensa.
En segundo lugar, no sólo no puedo decidir cuándo parir y cuándo no, sino que tampoco puedo educar a los niños como considere conveniente. No puedo inculcarles una forma de vida librepensadora y curiosa si el Estado se encarga también de seleccionar qué quiere que sepan, qué pensamiento y qué creencias deben tener (maravillosa la LOMCE).
Tercero, no estoy dispuesta a condenar a unos niños a un futuro incierto, a exponerlos como carne de cañón a una sociedad abiertamente machista y retrógrada.
Cuarto, que no me da la gana.
Y es que, a pesar de que me enerven los críos y que no sepa tratarlos, que a pesar de no tener instinto maternal y ser defensora del derecho al aborto libre, los quiero lo suficiente para no desearles un mundo así.
Pero no hay que preocuparse, porque con la alta cualificación que van a recibir las generaciones venideras en la asignatura de Religión (católica, por supuesto, como debe ser), puede que no tengan ni idea de qué es un preservativo, pero se conocerán a la perfección todos los santos a los que rezarle para no quedarse embarazadas.
*Lenore Lenoir*
lunes, 16 de diciembre de 2013
Burka social
¿Cuántas veces nos habremos quejado de lo tremendamente machista que es el Islam? ¿Cuántas veces habremos sentido indignación por el uso del burka (que no hijab, ojo) que en determinados países islámicos imponen a las mujeres?
Si la respuesta para ambas preguntas es "muchas" o "bastantes", ¿qué me dirías si yo te dijera que en los países occidentales y "democráticos" también se impone el burka?
Seguramente sería tildada de loca y me rebatiríais con cualquier clase de argumentos. "Aquí podemos vestir como queramos", "No pasa nada por enseñar el cuerpo" y un sinfín más de cosas que se os ocurran.
En parte es cierto: aquí no nos apedrean si no llevamos determinada prenda y podemos vestir "como queramos" entre comillas, porque indirectamente pretenden imponernos un estilo de vestir concreto establecido por las denominadas modas, aunque de una manera más sutil e imperceptible a simple vista.
Pero la triste realidad es que en las sociedades occidentales también existe el burka, sólo que aquí no es un burka material, tangible, es un burka social. La propia sociedad es la que analiza tu forma de vestir y la que juzga según tu aspecto.
Si llevas "demasiado escote" o una falda "demasiado corta" te lapidarán no con piedras, sino con insultos. Te llamarán "puta", "fresca" o "zorra", o bien te dirán que deberías ir más tapada, pues de lo contrario vas provocando y cualquier hombre tendrá pase libre para hacer lo que quiera contigo.
¿Te suena esto? A las mujeres musulmanas que les imponen el burka lo hacen con el pretexto de que no provoquen al hombre; en el mundo occidental no está bien visto llevar según qué prendas para no ir provocando. ¿Casualidad? No lo creo. Vivamos donde vivamos, las mujeres somos vistas como unos seres que inducimos al pecado y nuestro cuerpo es pura lujuria (en unos lugares en mayor medida que en otros).
Incluso la sociedad más igualitaria que pueda existir actualmente no se libra del sexismo y de los micromachismos y a las pruebas que a continuación voy a exponer me remito.
Hace pocos días vi unos carteles a modo de protesta por la censura del pecho femenino en las redes sociales. En estos aparecían varias mujeres desnudas, pero en lugar de mostrar sus propias tetas, enseñaban pectorales de hombre.
La protesta consistía en que si publicabas una imagen de una mujer sin camiseta te la eliminaban de inmediato de la página, mientras que no ocurre lo mismo con una fotografía de un hombre sin camiseta.
Viendo esto, decidí hacer la prueba por mí misma y publiqué esta imagen en una red social concreta.
Me la eliminaron en varias ocasiones hasta que publiqué la misma fotografía pero retocada, de tal modo que utilicé unos pectorales masculinos de una imagen aleatoria.
Para mi sorpresa (o no tanta, sabiendo cómo funciona esta sociedad), con este retoque sí me permitieron conservar la imagen.
Juzgad vosotros mismos.
*Lilith*
Si la respuesta para ambas preguntas es "muchas" o "bastantes", ¿qué me dirías si yo te dijera que en los países occidentales y "democráticos" también se impone el burka?
Seguramente sería tildada de loca y me rebatiríais con cualquier clase de argumentos. "Aquí podemos vestir como queramos", "No pasa nada por enseñar el cuerpo" y un sinfín más de cosas que se os ocurran.
En parte es cierto: aquí no nos apedrean si no llevamos determinada prenda y podemos vestir "como queramos" entre comillas, porque indirectamente pretenden imponernos un estilo de vestir concreto establecido por las denominadas modas, aunque de una manera más sutil e imperceptible a simple vista.
Pero la triste realidad es que en las sociedades occidentales también existe el burka, sólo que aquí no es un burka material, tangible, es un burka social. La propia sociedad es la que analiza tu forma de vestir y la que juzga según tu aspecto.
Si llevas "demasiado escote" o una falda "demasiado corta" te lapidarán no con piedras, sino con insultos. Te llamarán "puta", "fresca" o "zorra", o bien te dirán que deberías ir más tapada, pues de lo contrario vas provocando y cualquier hombre tendrá pase libre para hacer lo que quiera contigo.
¿Te suena esto? A las mujeres musulmanas que les imponen el burka lo hacen con el pretexto de que no provoquen al hombre; en el mundo occidental no está bien visto llevar según qué prendas para no ir provocando. ¿Casualidad? No lo creo. Vivamos donde vivamos, las mujeres somos vistas como unos seres que inducimos al pecado y nuestro cuerpo es pura lujuria (en unos lugares en mayor medida que en otros).
Incluso la sociedad más igualitaria que pueda existir actualmente no se libra del sexismo y de los micromachismos y a las pruebas que a continuación voy a exponer me remito.
Hace pocos días vi unos carteles a modo de protesta por la censura del pecho femenino en las redes sociales. En estos aparecían varias mujeres desnudas, pero en lugar de mostrar sus propias tetas, enseñaban pectorales de hombre.
La protesta consistía en que si publicabas una imagen de una mujer sin camiseta te la eliminaban de inmediato de la página, mientras que no ocurre lo mismo con una fotografía de un hombre sin camiseta.
Viendo esto, decidí hacer la prueba por mí misma y publiqué esta imagen en una red social concreta.
Me la eliminaron en varias ocasiones hasta que publiqué la misma fotografía pero retocada, de tal modo que utilicé unos pectorales masculinos de una imagen aleatoria.
Para mi sorpresa (o no tanta, sabiendo cómo funciona esta sociedad), con este retoque sí me permitieron conservar la imagen.
Juzgad vosotros mismos.
*Lilith*
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