lunes, 22 de febrero de 2016

Guía para ser una buena feminista

Cuando entras en el mundillo del feminismo y estás empezando, es normal que te alberguen ciertas dudas, especialmente respecto a lo que consiste ser una buena feminista (de las de verdad, de las que no manchan la imagen del feminismo con sus tonterías de querer ser tratadas como personas devorar el alma de los hombres en su akelarre de terror y destrucción). Es por eso que he decidido ayudarte, querida lectora (y lector, no olvidemos a los hombres), a distinguir entre "feminista respetable" y "zorra-feminazi-concubina-de-Satán-devora-fetos" en esta práctica guía.

SITUACIÓN Nº1: Un amable caballero hace alarde de una exquisita prosa publicando en redes sociales "Todas putas. A fregar. Jajajaja".

Una buena feminista entiende que sólo es humor inocente y que la libertad de expresión está por encima de su dignidad como persona. Si bien se molesta un poco al principio, le ríe el fino humor (que ya que se ha esmerado tanto en elaborar el chiste estaría feo ponerle cara de seta), porque eso no tiene nada que ver con el machismo y también hay chistes en sentido contrario. Pero cuidado, limítate a reírte, nada de mostrar cualquier atisbo de disgusto.
Por el contrario, una falsa feminista incomodará al Cervantes del humor con una ausencia de sonrisa, ¡incluso le dirá que no le ha hecho gracia! Y ya el remate es cuando explica por qué esos chistes denigran a las mujeres. Vamos, el acabose.

SITUACIÓN Nº2: Un simpático señor te exige solicita una explicación sobre los orígenes del patriarcado, por orden cronológico, con notas a pie de página y bibliografía, mientras te manda un meme sobre el 120% de denuncias falsas.

Una feminista coherente cumple las exigencias la solicitud a rajatabla y le presenta un trabajo de Doctorado de 200 páginas, remarcando con subrayador lo más importante para que él no tenga que perder demasiado tiempo y pueda ir al grano. Luego no lo leerá, pero tú habrás cumplido tu misión (hasta que te vuelva a pedir más).

Una mala zorra hembrista se negará sin contemplaciones y seguirá con su vida. Será una borde y una egoísta. Después pide igualdad, pero no le dedica el mismo tiempo a los trolls amables señores que a ella misma.

SITUACIÓN Nº3: Un desconocido se ha puesto palote enamorado viéndote pasar por la calle, ha considerado que es cuestión de vida o muerte y debe hacértelo saber con un "te follaría de arriba a abajo".

Una feminista de pro se lo tomaría como un halago y por educación le sonríe y le da las gracias por esa información tan relevante, aunque el príncipe encantador tenía que ir a rescatar a una princesa y se ha ido antes de que siquiera pudiera escuchar sus palabras de agradecimiento.

Una femizorra no entiende de galanterías y se giraría para que le repitiera lo que le ha dicho.

SITUACIÓN Nº4: Te ves espléndida con un vestido nuevo y decides hacerte una foto para publicarla en tus redes sociales, pero cuatro pelos en las piernas te arruinan esa foto perfecta, y una horda un grupo de muchachos preocupados por tu imagen te lo hacen saber. 

Una feminista guay se da cuenta del terrible error que ha cometido y es imperdonable que otras personas tengan que ver esa escena tan desagradable, así que decide borrar la foto e ir corriendo a depilarse (obviamente porque ella quiere, los insultos y burlas recibidas son secundarias).


Una indeseable, por el contrario, no sólo no borraría la foto sino que subiría 100 más, a cada cual más velluda. ¡Incluso algunas hasta se tiñen el vello con colores fantasía para que se vea más!

SITUACIÓN Nº5: Sale una noticia de un nuevo caso de violencia de género.

Una auténtica feminista aboga por no reconocer que es un problema social no generalizar. Que sí, que es una mierda que maten a otra mujer y tal, pero no es plan de señalar al agresor; a fin de cuentas, no conocemos su versión y ya se sabe que hay mucha arpía que se pasa todo el día poniendo denuncias falsas para recibir una paguita y vivir de papá Estado.

Una mala feminista, en cambio, manifestará su rabia por los asesinatos y condenará a los asesinos.



Estos son sólo unos pocos ejemplos prácticos, pero si quieres aplicar tu feminismo buenrollero y auténtico de una forma más generalizada, debes seguir estos sencillos pasos:

1) Nunca discutas ni hagas reproches. Entiende que los chistes sobre violaciones son sólo chistes, no son cosas que ocurran en la vida real como para preocuparte por el humor.

2) Pase lo que pase, recuerda que siempre habrá cosas más importantes por las que luchar. Aquí ya hay igualdad y toda reivindicación es una chorrada en comparación con lo que les pasa a las mujeres del lugar más alejado y recóndito de donde tú te encuentres, porque recuerda que no puedes quejarte por ambas cosas al mismo tiempo.

3) Está muy bien eso de la igualdad, pero las malas feministas están enfocando mal el feminismo y deberás trabajar muy duro para que te tomen en serio. Toma nota de los consejos de los hombres (si son forococheros, mejor) y síguelos a rajatabla para no desviar la atención en cosas insustanciales.

4) Bajo ningún concepto te definas como feminista, de lo contrario te pueden confundir con una femizorra y tú no quieres eso. Es aconsejable que te identifiques como "igualitarista", "humanista" o "equitativista".

5) NUNCA, JAMÁS, dejes de priorizar en tus luchas los derechos de los hombres-cisgénero-blancos-heterosexuales-de clase media. Eso es fundamental para conseguir la igualdad que tanto ansias. Si en algún momento miras por tus derechos, ten cuidado porque te puedes feminazidar en cualquier instante.

6) POR FAVOR, nada de decidir cortarte el pelo, dejar de depilarte o dejar de estar deseable a los ojos de los caballeros. Eso ya supondría caer en el agujero negro del feminazismo porque ¿sabes quién llevaba también el pelo corto y no se depilaba? ¡Exacto, Hitler!

7) No molestes. No es bueno que te pongas siempre pesada con la igualdad, tus derechos y tal. Dedícate a otras cosas y deja que las cosas sigan su curso, que la igualdad irá llegando sola.


*Lenore Lenoir*



jueves, 11 de febrero de 2016

Reseña sobre "La chica danesa"

Hace unos días fui finalmente a ver "La chica danesa", película que tenía pendiente desde que me hablaron de ella, y más tras leer buenas críticas por parte de amistades que ya la habían visto. Y he aquí mi pequeña opinión.

Reconozco que si no fuera porque la película trataba sobre la vida de una mujer transexual probablemente mi interés por verla no habría sido el mismo, ya que el género no es de mis favoritos, pero al final salí bastante satisfecha y con bastante buen sabor de boca. 

Lo que más me gustó fue la interacción y desarrollo de los personajes a lo largo de la película, especialmente el de Gerda. Gerda es una mujer con iniciativa, una pintora con ambición que finalmente consigue su sueño de ser reconocida como artista y se interesen por sus obras. Su relación con Einar me pareció bastante igualitaria (que algo así me sorprenda de una película me parece bastante preocupante), y más teniendo en cuenta la época en la que se ambienta la película (en los años 20): basada en el respeto mutuo, ella no necesita ningún "permiso" para ir sola a una fiesta, él la apoya con su trabajo y no se aprecian tantos roles de género (a ella no se le ve ejerciendo de ama de casa mientras él pinta); en definitiva, como debería ser una pareja.

También me gustó cómo se va realizando la transición de Einar a Lily, y creo que la forma de plasmar las dificultades que se encuentra por el camino permite a los espectadores y a las espectadoras empatizar (al menos un poco) con lo que tienen que pasar las personas transexuales no sólo a nivel social sino también a nivel personal: no se trata exclusivamente del rechazo social, también supone intentar entender qué les pasa y por qué.

Ahora bien, otras cosas no me terminaron de convencer. Una de ellas es que eligiesen para interpretar a Lily a un actor cis (para que nos entendamos, a un hombre que no es transexual), pues para hacer un personaje transexual lo suyo sería que la actriz también lo fuera (al igual que no tiene sentido que un hombre blanco haga de rey Baltasar, por poner un ejemplo).

Otra cosa que tampoco me agradó mucho fue que la película trata la transexualidad como si fuese un trastorno de la personalidad: Lily aparece como una persona totalmente distinta a Einar. Desaparecen los sentimientos de amor hacia Gerda, deja la pintura para dedicarse a "cosas de mujeres" y reniega de todo lo que tenga que ver con la época anterior a su cambio.

Por último, tuve la impresión de que asocian transexualidad con orientación sexual. Cuando pasa a ser Lily no sólo olvida el amor hacia Gerda, sino que se siente atraída hacia los hombres, y menciona un beso que se dio con un amigo cuando eran niños. Es como decir "me considero mujer porque me gustan los hombres", y ni siquiera han planteado la posibilidad de que se puede ser mujer y seguir queriendo a tu pareja femenina.

Después de esta pequeña reseña, que no deja de ser una visión subjetiva, que cada una o cada uno sopese si los pros pesan más que los contras para tomar la decisión de verla, o viceversa.

*Lenore Lenoir*

lunes, 1 de febrero de 2016

Reseña sobre "Sufragistas"

Esta reseña la escribo con un poco de retraso, porque vi la película el mismo día que la estrenaron (18 de diciembre), pero tenía que comentarla sí o sí.

Ciertamente, iba con expectativas bastante altas, probablemente por la falta de costumbre a encontrar películas así en la gran pantalla, así como el elenco de actrices que aparecen. Por otra parte, este mismo año he estudiado la Historia del feminismo y tenía la duda de si respetarían el rigor histórico o no.

Finalmente salí más que satisfecha de la sala, aunque al haber coincidido la fecha de estreno con Star Wars creo que su paso por los cines se ha visto bastante eclipsado, y a eso añadirle a que no se le ha dado tanto bombo como se le da a otras películas (no sé cómo el lobby feminazi ha podido permitir esto en un hembrismo tan brutal como el que vivimos).

La historia está ambientada en Inglaterra, en la primera década del siglo XX, y gira en torno a la vida de Maud Watts (Carey Mulligan), una joven que ha dedicado la mayor parte de su vida trabajando en una fábrica y a su familia fuera del horario laboral. Durante el transcurso de la película, Maud ve cómo su vida da un giro de 180º y que se va truncando cada vez más a medida que se involucra más en la causa sufragista: su marido la echa de casa, le prohíbe ver a su hijo, la despiden del trabajo... 

Paradójicamente, cuando tratan de convencerla de que la lucha sufragista no tiene razón de ser, que es una causa perdida y que es una locura, más consciente es de las desigualdades que vive como mujer y más necesaria considera su implicación en el sufragismo. Descubre que la potestad de hijas e hijos la tiene por derecho el padre (aunque después se los encasquete a cualquier vecina para que les dé de comer y se ocupe de ellas y ellos buena parte del día); el acoso sexual a las trabajadoras más jóvenes de la fábrica por parte del jefe; que ellas ganan menos que ellos; que exigir algo tan básico como el derecho al voto la condena al rechazo social y a ser detenida por la policía. A pesar de todo, encuentra un gran apoyo en otras mujeres que la acogen y la cuidan.

La película muestra también que el feminismo, incluso en su vertiente más violenta, nunca ha pretendido cobrarse vidas humanas. En el caso de las "suffragette" (rama de las sufragistas que, cansadas de no obtener resultados, optaron por ejercer la violencia) sus objetivos eran los espacios predominantemente masculinos; es decir, los campos de golf o las carreras de caballos. Sus actos eran más bien simbólicos, una llamada de atención a sus pretensiones, ya que la vía pacífica y cortés no había dado resultado.

Históricamente me ha parecido bastante fiel a la realidad: ha mostrado la situación de las mujeres de aquella época, las detenciones de las sufragistas, las huelgas de hambre en prisión y la promulgación de la "Ley del gato y el ratón"; aunque un pequeño detalle no me pareció demasiado realista, consistente en la suavización de los improperios hacia ellas ("malditas sufragistas" fue lo que se dijo en una escena). Por otra parte, el sufragismo estaba formado predominantemente por mujeres blancas burguesas, no por las de clase obrera.

Sólo le pongo una pequeña pega a la película, aunque no le resta calidad a la misma, pues se trata de una percepción personal y no tiene demasiada importancia. Al haber un número concreto de personajes que tenían más protagonismo (como Maud Watts o Edith Ellyn, interpretada por Helena Bonham Carter) puede parecer que en el movimiento sufragista había unas pocas que manejaban todo el movimiento y organizaban los planes a ejecutar, cuando realmente consiste en una lucha por los derechos de la mitad de la población.


*Lenore Lenoir*

domingo, 24 de enero de 2016

Mi 2015 feminista

Ya terminó otro año y es común leer las publicaciones de las personas que sigues en las redes sociales haciendo un balance de cómo les ha ido en el 2015. No será mi caso, ya que dudo que mi vida personal pueda interesar a quienes no me conocéis (que sois la mayoría de quienes me leéis), pero sí me gustaría hacer un repaso de mi evolución en mi formación sobre feminismo. A grandes rasgos, ha sido un año en el que he aprendido mucho en materia de género y he descubierto nuevo material que leer para seguir profundizando más en la materia.

Mientras aún disfrutaba de mi año sabático, me dediqué un tiempo a investigar personajes femeninos relevantes para la historia, la mayoría de los cuales no había oído mencionar ni de pasada durante mi vida estudiantil (como, por ejemplo, Boadicea, que reunió un ejército junto a sus hijas y se enfrentó a las tropas romanas).

También me propuse hacer una recopilación de definiciones sexistas de la RAE, muchas de las cuales pude encontrar gracias a la labor de @generoenaccion y su campaña #GolondrinasalaRAE, que visibiliza el machismo y aporta alternativas para un lenguaje más inclusivo.

Me apunté a varios cursos online sobre género: uno sobre lenguaje inclusivo, otro sobre estereotipos sexistas, y un tercero sobre la imagen de la mujer en la publicidad. Todos son gratuitos y los dos primeros se pueden encontrar de forma permanente aquí.

Obviamente, continuó mi aprendizaje a través de las redes, conociendo a otras feministas que planteaban su visión de las cosas y enriquecía la mía; pero el retorno a la universidad ha supuesto un hito relevante para mi formación. Para empezar, contaba con la posibilidad de cursar una asignatura con perspectiva de género (¡y vaya si la ha tenido!), y además, tuve la libertad de elegir un tema para realizar un trabajo de investigación para la asignatura de Criminología (lo cual aproveché para añadirle más tinte de género a mi cuatrimestre plagado de códigos y leyes). Dicho trabajo fue sobre la violencia de género en la adolescencia y aplicado en las nuevas tecnologías (redes sociales y móviles especialmente), para lo cual decidí crear una biblioteca virtual sobre materiales que empleé para documentarme y que pueda descargar quien quiera.

También he puesto a libre disposición una biblioteca feminista (que iré ampliando poco a poco) con algunas obras que he ido recopilando para mi lectura personal y que decidí compartir para quien le interese formarse más en feminismo.

De momento esto es todo, confío que 2016 será otro año de provecho, ya que una feminista nunca deja de aprender y desaprender por el camino, y a mí aún me queda un largo camino por recorrer.

*Lenore Lenoir*