lunes, 1 de febrero de 2016

Reseña sobre "Sufragistas"

Esta reseña la escribo con un poco de retraso, porque vi la película el mismo día que la estrenaron (18 de diciembre), pero tenía que comentarla sí o sí.

Ciertamente, iba con expectativas bastante altas, probablemente por la falta de costumbre a encontrar películas así en la gran pantalla, así como el elenco de actrices que aparecen. Por otra parte, este mismo año he estudiado la Historia del feminismo y tenía la duda de si respetarían el rigor histórico o no.

Finalmente salí más que satisfecha de la sala, aunque al haber coincidido la fecha de estreno con Star Wars creo que su paso por los cines se ha visto bastante eclipsado, y a eso añadirle a que no se le ha dado tanto bombo como se le da a otras películas (no sé cómo el lobby feminazi ha podido permitir esto en un hembrismo tan brutal como el que vivimos).

La historia está ambientada en Inglaterra, en la primera década del siglo XX, y gira en torno a la vida de Maud Watts (Carey Mulligan), una joven que ha dedicado la mayor parte de su vida trabajando en una fábrica y a su familia fuera del horario laboral. Durante el transcurso de la película, Maud ve cómo su vida da un giro de 180º y que se va truncando cada vez más a medida que se involucra más en la causa sufragista: su marido la echa de casa, le prohíbe ver a su hijo, la despiden del trabajo... 

Paradójicamente, cuando tratan de convencerla de que la lucha sufragista no tiene razón de ser, que es una causa perdida y que es una locura, más consciente es de las desigualdades que vive como mujer y más necesaria considera su implicación en el sufragismo. Descubre que la potestad de hijas e hijos la tiene por derecho el padre (aunque después se los encasquete a cualquier vecina para que les dé de comer y se ocupe de ellas y ellos buena parte del día); el acoso sexual a las trabajadoras más jóvenes de la fábrica por parte del jefe; que ellas ganan menos que ellos; que exigir algo tan básico como el derecho al voto la condena al rechazo social y a ser detenida por la policía. A pesar de todo, encuentra un gran apoyo en otras mujeres que la acogen y la cuidan.

La película muestra también que el feminismo, incluso en su vertiente más violenta, nunca ha pretendido cobrarse vidas humanas. En el caso de las "suffragette" (rama de las sufragistas que, cansadas de no obtener resultados, optaron por ejercer la violencia) sus objetivos eran los espacios predominantemente masculinos; es decir, los campos de golf o las carreras de caballos. Sus actos eran más bien simbólicos, una llamada de atención a sus pretensiones, ya que la vía pacífica y cortés no había dado resultado.

Históricamente me ha parecido bastante fiel a la realidad: ha mostrado la situación de las mujeres de aquella época, las detenciones de las sufragistas, las huelgas de hambre en prisión y la promulgación de la "Ley del gato y el ratón"; aunque un pequeño detalle no me pareció demasiado realista, consistente en la suavización de los improperios hacia ellas ("malditas sufragistas" fue lo que se dijo en una escena). Por otra parte, el sufragismo estaba formado predominantemente por mujeres blancas burguesas, no por las de clase obrera.

Sólo le pongo una pequeña pega a la película, aunque no le resta calidad a la misma, pues se trata de una percepción personal y no tiene demasiada importancia. Al haber un número concreto de personajes que tenían más protagonismo (como Maud Watts o Edith Ellyn, interpretada por Helena Bonham Carter) puede parecer que en el movimiento sufragista había unas pocas que manejaban todo el movimiento y organizaban los planes a ejecutar, cuando realmente consiste en una lucha por los derechos de la mitad de la población.


*Lenore Lenoir*

domingo, 24 de enero de 2016

Mi 2015 feminista

Ya terminó otro año y es común leer las publicaciones de las personas que sigues en las redes sociales haciendo un balance de cómo les ha ido en el 2015. No será mi caso, ya que dudo que mi vida personal pueda interesar a quienes no me conocéis (que sois la mayoría de quienes me leéis), pero sí me gustaría hacer un repaso de mi evolución en mi formación sobre feminismo. A grandes rasgos, ha sido un año en el que he aprendido mucho en materia de género y he descubierto nuevo material que leer para seguir profundizando más en la materia.

Mientras aún disfrutaba de mi año sabático, me dediqué un tiempo a investigar personajes femeninos relevantes para la historia, la mayoría de los cuales no había oído mencionar ni de pasada durante mi vida estudiantil (como, por ejemplo, Boadicea, que reunió un ejército junto a sus hijas y se enfrentó a las tropas romanas).

También me propuse hacer una recopilación de definiciones sexistas de la RAE, muchas de las cuales pude encontrar gracias a la labor de @generoenaccion y su campaña #GolondrinasalaRAE, que visibiliza el machismo y aporta alternativas para un lenguaje más inclusivo.

Me apunté a varios cursos online sobre género: uno sobre lenguaje inclusivo, otro sobre estereotipos sexistas, y un tercero sobre la imagen de la mujer en la publicidad. Todos son gratuitos y los dos primeros se pueden encontrar de forma permanente aquí.

Obviamente, continuó mi aprendizaje a través de las redes, conociendo a otras feministas que planteaban su visión de las cosas y enriquecía la mía; pero el retorno a la universidad ha supuesto un hito relevante para mi formación. Para empezar, contaba con la posibilidad de cursar una asignatura con perspectiva de género (¡y vaya si la ha tenido!), y además, tuve la libertad de elegir un tema para realizar un trabajo de investigación para la asignatura de Criminología (lo cual aproveché para añadirle más tinte de género a mi cuatrimestre plagado de códigos y leyes). Dicho trabajo fue sobre la violencia de género en la adolescencia y aplicado en las nuevas tecnologías (redes sociales y móviles especialmente), para lo cual decidí crear una biblioteca virtual sobre materiales que empleé para documentarme y que pueda descargar quien quiera.

También he puesto a libre disposición una biblioteca feminista (que iré ampliando poco a poco) con algunas obras que he ido recopilando para mi lectura personal y que decidí compartir para quien le interese formarse más en feminismo.

De momento esto es todo, confío que 2016 será otro año de provecho, ya que una feminista nunca deja de aprender y desaprender por el camino, y a mí aún me queda un largo camino por recorrer.

*Lenore Lenoir*



domingo, 20 de diciembre de 2015

El agravante de ser mujer

Toda feminista que se precie, o incluso si eres mujer aún sin considerarte feminista, ha visto alguna vez (o ha reproducido) comentarios del tipo: "hay mujeres mucho más machistas que los hombres", "los hombres que no se depilan no me parecen atractivos, pero una mujer sin depilar es peor", "si hay machismo es culpa de las mujeres, que son las que educan a los hombres en valores machistas", "las mujeres son peores porque compiten entre ellas y se lanzan cuchillos entre ellas; en cambio los hombres tienen amistades de verdad." Podría seguir, pero creo que el concepto ha quedado claro.

Mi duda es: ¿Cómo se es más machista que violar a una mujer? ¿Cómo se es más machista que apuñalar, golpear, descuartizar, quemar, atropellar o acribillar a balazos a una mujer? ¿Cómo se es más machista que asesinarla? ¿Cómo se es más machista que acosar a una mujer por la calle, tocarle el culo, arrinconarla, hacerle sentir miedo? ¿Cómo se es más machista que amenazar a tu novia con matarla si le deja? 

Una mujer, por muy machista que sea, no va por ahí violando a otras mujeres ni acosarlas por la calle. Tal vez llamará "puta" a quienes se hagan fotos en ropa interior o les dirá que no esperen respeto si no se respetan, pero no las irá agrediendo sexualmente porque "vayan provocando".

Vivimos en una sociedad machista, y eso lo demuestra la criminalización extra que sufrimos las mujeres cuando hacemos algo. Las mujeres somos malas, debemos mantener un decoro y si no lo hacemos somos lo peor. Si follas: mal por puta; si no follas: mal por no satisfacer al macho que te quiere follar. Si bebes: mal porque eso "no es de señoritas"; si no bebes: mal porque eres una aburrida que no se deja emborrachar por el macho de turno que te quiere follar sin que opongas resistencia. Si enseñas 1 cm de piel: mal porque vas provocando; si llevas un burka: mal porque el machote no puede verte las tetas. Si te depilas: mal porque seguro que vas buscando guerra; si no te depilas: mal porque "no es higiénico" (no es higiénico = no es agradable para el machuno de turno). 

Consejo: como hagas lo que hagas vas a ser peor que Satanás, haz lo que tu coño te dicte.

*Lenore Lenoir*

lunes, 30 de noviembre de 2015

Actos ¿feministas?

Cada vez que entablo un debate sobre feminismo, me he dado cuenta de que los argumentos en contra del mismo se repiten hasta la saciedad, llegando a resultar tedioso decir las cosas una y otra vez con la mayor claridad posible para que al final se sigan tergiversando mis palabras.
Este espacio irá dedicado exclusivamente a supuestos actos o situaciones que, según los detractores del feminismo, favorecen a las mujeres y son vistas con ojos cómplices por las feministas. Mi intención es desmontar esa creencia de que son conductas que nos benefician y demostrar que, lejos de favorecernos, nos perjudican. Quiero aclarar también que yo no estoy a favor de las cosas que voy a contar a continuación, y tampoco lo estaría ninguna feminista medianamente formada en el tema. Sin más dilación voy a proceder a enumerar los argumentos que siempre han salido a la luz.

1. La entrada gratis a las discotecas si eres chica. En primer lugar aclarar que esto no es 100% cierto, pues depende en gran medida de la discoteca y la hora que vayas. Hace mucho tiempo que no piso una (vaya, y yo desaprovechando este megaprivilegio de quedarme sorda con una música de mierda y ser molestada por hombres que no me interesan en absoluto, sin pagar. Guau), pero cuando iba he encontrado de todo: desde discotecas donde las mujeres no pagaban durante toda la noche, lugares donde no pagabas hasta una hora determinada, hasta locales donde sí tenías que pagar como todo hijo de vecino.
Ahora bien, si te preguntas por qué las mujeres entran gratis en muchas discotecas (que no en todas, como ya he aclarado), llegarás a una conclusión nada halagüeña y mucho menos feminista: la cosificación de la mujer, reducirla a mero ganado para el deleite de los hombres que acudan allí. Estos locales utilizan a las mujeres como reclamo para los hombres que van con el fin de encontrar a alguna con la que tener sexo, y para ello las atraen primero con entrada gratuita e incluso bebida por cuenta de la casa (en una de las ocasiones que pisé uno de estos recintos nos regalaron una botella de alcohol a mis amigas y a mí, pero a mi pareja de aquel entonces y otro chico que estaba con nosotras no le dieron vaso y el propio camarero nos dijo que a ellos no les diéramos bebida).
Este tipo de publicidad no es nada nuevo, pues ya nos bombardean constantemente con portadas de anuncios mostrando a mujeres semidesnudas o convertidas en objetos (claro, es que sólo compra el hombre heterosexual, que es el que tiene "la pela"); pero sí, a las feministas nos parece estupendo que se nos trate como un trozo de carne clavado en un anzuelo a la espera de que pique algún macho.

2. La custodia completa de l@s hij@s para la madre en caso de divorcio y pago de pensión del padre. Otra cosa muy, muy feminista es el de recaer todo el peso de la educación y crianza de l@s hij@s en una misma persona (en este caso, en la mujer) y obligarla a depender económicamente de otra. Estar 24/7 pendiente de personas que están a tu cargo dificulta mucho encontrar trabajo y, en caso de encontrarlo, que te admitan teniendo hij@s es casi un milagro teniendo en cuenta las declaraciones de algun@s empresari@s que tratan de evitar las contrataciones a mujeres en edad de tener hij@s.
Sí estoy a favor de la custodia completa si resultara perjudicial compartirla con el padre (en caso de maltrato, abusos, abandono, etc), pero por lo demás abogo por la educación y convivencia compartida, pues es responsabilidad de padre y madre, no sólo de ésta exclusivamente.
Si mal no recuerdo, en España se suele dar preferencia a la madre en la patria potestad, pero se puede regir un calendario de visitas o llegar a un acuerdo entre los progenitores. Esto suele ser lo más frecuente salvo, como expliqué más arriba, supuestos que pudieran ser perjudiciales para los menores.
En cuanto a lo de la pensión, no existe una cuantía fija e inamovible, se adapta a la capacidad económica del padre (dando siempre por hecho que él posee más nivel adquisitivo que la mujer) y si no puede pagar nada, pues no desembolsa nada.

3. "Cuando un hombre pega a una mujer se considera maltrato y te envían a la cárcel sin pruebas, pero si una mujer pega a un hombre, no pasa nada." Aquí hay que ir por partes.
Primero: por el hecho de pegar a una mujer NO se considera violencia de género. Para ello debes ser o haber sido la pareja de esa mujer y agredirla por el mero hecho de ser mujer, a modo de sometimiento.
Segundo: Si no hay pruebas de violencia, no hay condena. Eso ocurre en cualquier delito, sin excepción. Ah, y si es tu primer crimen y la condena no supera los dos años de prisión, quedas en libertad.
Tercero: Si una mujer pega a un hombre y éste presenta pruebas fiables (un parte médico, testigos...), ella será condenada, pero supongamos que quienes afirman esto estuvieran en lo cierto y añadimos a eso la burla que recibe el hombre que es golpeado por una mujer. Sí, esto último sí es verídico: aquellos que son maltratados por sus novias o simplemente les pega una fémina no son tomados en serio y reciben, entre otros, el apelativo de "maricona" o "calzonazos". ¿El motivo? A nosotras nos ven débiles, incapaces de causar daño físico a un hombre; en caso de hacerlo, el varón pierde su hombría por no haber logrado defenderse o haberse quejado de dolor por un puñetazo propinado por una mujer.
Ah, y aclarar que yo estoy totalmente en contra de cualquier tipo de violencia, sin importar quien la lleve a cabo (salvo que sea por defensa propia).

4. Más tiempo de baja por maternidad en el trabajo. Para alguien que esté descontent@ con su trabajo le puede parecer un chollo, pero lo cierto es que esa baja no son precisamente unas vacaciones. Es un permiso que te conceden como consecuencia del nacimiento o adopción de un/a hij@ para que puedas dedicarle más tiempo en sus primeros meses de vida, algo totalmente maravilloso para quien disfrute de esa maternidad pero... ¿y la paternidad? ¿Por qué la baja que solicita un padre es mucho menos duradero? ¿Acaso no es igual de capaz de cuidar de su retoño?
Como ocurre con la custodia a la mujer en caso de divorcio, aquí también se lee entre líneas que la educación y mantenimiento de la descendencia recae casi exclusivamente en ella y da a entender que la figura paterna prácticamente ni pincha ni corta más allá de la manutención económica.

5. "Cuando un hombre os paga las cosas, seguro que las feministas no os quejáis." Obviamente yo no soy nadie para decir a las demás personas en qué gastar su dinero, pero sí manifiesto mi disconformidad cuando pretenden pagarme siempre las cosas. Si salgo con mi pareja, ya sea a tapear, a tomar un helado, o lo que sea, decidimos lo que paga cada un@ (bien a medias o bien invitando al otro a algo).
La cuestión es que la idea de que sea el hombre quien invite está aún muy arraigada en nuestra sociedad, pues incluso los más jóvenes (que empiezan a tener sus primeras parejas) están convencidos de que ellos son quienes tienen que invitar a las chicas. Es decir, permanece la mentalidad de que el hombre es quien tiene el poder adquisitivo y la mujer es la mantenida por aquél. 

Finalmente, los dos últimos puntos no son exactamente argumentos para atacar el feminismo, pero dan igualmente un mensaje aparentemente benévolo para las mujeres y, si nos fijamos más allá de la punta del iceberg, muestran una realidad muy distinta.

6. "Hay que respetar a las mujeres porque tu novia nació de una mujer y ésta dará a luz a tu hija." Aquí se plantea la idea de que todas las mujeres del planeta deben ser respetadas. Hasta aquí más o menos bien, aunque no estoy del todo de acuerdo en mostrar respeto incondicionalmente a todo el mundo sin habérselo ganado previamente; aparte de esto, el quiz de la cuestión es en lo que viene a continuación: hay que respetar porque son o serán madres.
Mi pregunta es: si una mujer decide no tener hij@s o no puede tenerlos, ¿merece ser repudiada?
¿Acaso la capacidad de engendrar es lo único que convierte a una mujer en respetable?

7. "Las mujeres son un regalo que nos dio Dios y hay que tratarlas bien." Ojo, una mujer no merece ser tratada en condiciones porque sea también un ser humano, un ser vivo, sino porque somos un regalo para el hombre. Me pregunto si Dios le presentó a Adán su compañera Eva envuelta en un paquete o simplemente con un lacito atado al cuello.

Espero que haya quedado un poco más clara la verdadera intención tras estos gestos de aparente buena voluntad y que se haya desmitificado un poco el descrédito que se ha generado en torno al feminismo.


*Lenore Lenoir*