martes, 4 de febrero de 2014

Mitos del feminismo

Hará una semana o algo más me dio por preguntar e investigar qué conocimientos tienen las personas sobre el feminismo y saber cuál es la proporción de respuestas certeras y cuáles son erróneas.
Vista la tremenda desvirtuación del término me he animado a recoger una lista a la que he denominado "mitos del feminismo". La gran mayoría suenan absurdas, pero tristemente lo piensa más gente de la que creemos.
Esta lista ha sido obtenida, por un lado, a través de preguntar directamente o sacando conclusiones de los comentarios que he recibido; y por otro, a través de rebuscar por Internet en páginas, otros blogs, etc.
Pues bien, sin más dilación voy a enumerar cuáles son los principales mitos del feminismo:

     1- El feminismo es el otro extremo del machismo: Éste es el mito más extendido y probablemente la principal causa de la mala prensa que recibe el feminismo y provoca que muy pocos hombres quieran involucrarse en manifestaciones feministas.
Sin embargo, aunque el término pueda inducir a error, no implica el supuesto contrario al machismo. En eso consiste precisamente el hembrismo, es decir, que busca la superioridad de la mujer frente al hombre. El feminismo aboga por la igualdad de derechos entre ambos sexos.

     2- El feminismo sólo es cosa de mujeres: Falso. Para lograr la supresión del sexismo y la discriminación es fundamental que los hombres también se involucren y luchen por esa igualdad.

     3- Las mujeres feministas odian a los hombres: Falso. Odiamos a aquellos que son manifiestamente machistas, y somos conscientes que no todos los hombres son así.

     4- Las mujeres feministas son lesbianas: Falso. El feminismo defiende cualquier orientación sexual, pero eso no implica que por ello haya que ser homosexual.

     5- Las mujeres dejan de serlo cuando se casan: Falso. El matrimonio no debe implicar la sumisión de la mujer al marido ni aparcar tus ideales. La pareja debe cooperar en las tareas del hogar y en un plano de igualdad.

     6- Las mujeres feministas no se depilan, no se maquillan y visten ropa de hombre: Falso. Habrá casos que así sea, pero no tiene nada que ver con el feminismo, sino con la persona y sus gustos estéticos.

     7- No se permite el acceso a los hombres en asociaciones feministas ni a participar en sus actividades: Falso. En primer lugar, decir que ser feminista no necesariamente supone estar implicada/o en política o en movimientos de tal ideología, simplemente basta con pensar y defender la igualdad.
Si nos limitamos al funcionamiento de una asociación, añadir que la igualdad no se logra si mujeres y hombres no nos unimos frente al sexismo, pues éste también afecta a los hombres (por ejemplo: la sociedad impone un "comportamiento masculino" y una "conducta femenina" y quien se desvíe de esos estándares es considerado un maricón/marimacho).

     8- El feminismo no tiene sentido actualmente, porque ya no existe el machismo: Falso. No hay más que ver las noticias de mujeres asesinadas en manos de sus parejas o ex-parejas o violadas (y no se trata precisamente de casos aislados perpetrados por borrachos o enfermos mentales), discriminadas en sus puestos de trabajo, criticadas por la forma de vestir, ser cosificadas en la publicidad y un largo etcétera. Si bien hemos avanzado respecto a épocas anteriores, donde no éramos consideradas ni personas, aún quedan muchos vestigios de una mentalidad machista que se ha perpetuado con el paso del tiempo y hoy trata de perdurar usando métodos menos perceptibles a simple vista pero tan perjudiciales como los que ya conocemos. Precisamente por eso debe seguir luchando el feminismo.

     9- Las feministas son ateas: Falso. Es cierto que la mayoría lo son, pues las religiones son todo lo contrario a lo que proclama el feminismo, pero también hay algunas que creen en alguna especie de deidad sin incurrir en dogmas religiosos.

     10- El feminismo es un movimiento moderno: Falso. Ya en la Edad Media y en la época anterior a la Ilustración existía un "feminismo" (denominado protofeminismo) que, si bien no perseguía la igualdad de derechos, denotaba la presencia de un "inconformismo". No es feminismo como tal, pero podría considerarse como el germen del mismo.

Sé que no es más que otra publicación en un blog sobre este mismo tema y no va a cambiar la mentalidad de la sociedad, pero espero haber concienciado aunque sea a una sola persona y evitar estos prejuicios en el futuro.

*Lilith*

martes, 28 de enero de 2014

El Cenáculo de la Sangre

Hace escasos momentos terminé de leer la primera parte de "El Cenáculo de la Sangre", de mi querido Jesús Paguillo, al cual le hago gustosamente el favor de escribir una crítica y publicarla aquí.
En rasgos generales me ha parecido una obra muy buena de principio a fin, pero vayamos por partes.
En un primer golpe de lectura, lo que más ha captado mi atención de manera grata ha sido la descripción de los lugares.
No es una descripción escueta, pero tampoco excesivamente larga, de tal modo que no supone un problema para continuar con la trama sin perder el hilo de la historia. Además, denota una magnífica labor de investigación de los lugares reseñados por parte del autor, pues hace referencia a bastantes edificios emblématicos y paisajes típicos de aquellas zonas que sería imposible explicar tan minuciosamente si no se hubieran visitado o, al menos, investigado.
Otro aspecto a destacar son los personajes. Después de tanto bombo con los "vampiros purpurina" de Crepúsculo se echaba de menos a los vampiros de verdad, sanguinarios y despiadados, en ocasiones con cierta similitud a los vampiros caracterizados en las novelas de Anne Rice (dotándolos de cierto toque "humano", aunque manteniendo la personalidad depredadora).
Cada personaje, sea más o menos relevante, está dotado de una personalidad única, y consigue crear una empatía o conexión entre ellos y el lector.
El protagonista, Corvus, va evolucionando a lo largo de la historia, según la situación o las necesidades a las que tenga que adaptarse, lo cual implica que éste sea uno de los factores por los que la trama no resulte aburrida ni previsible.
Respecto al argumento, no transcurre demasiada acción, pero lo compensa el halo de misterio que desprende casi toda la novela. En cierta manera mezcla un poco de novela policíaca, misterio, terror y la difuminación de la línea que separa realidad y superstición.
Otro aspecto positivo es que resulta muy fácil y rápido de leer; la acción transcurre con cierta rapidez y el lenguaje empleado es bastante cercano para el lector.
Estas características resultan puntos a favor, pues convierte a la novela en un libro más accesible y entretenido incluso para aquellas personas no demasiado aficionadas a la lectura.
Por tanto, y en resumidas cuentas, considero que es una novela muy recomendable, especialmente si te apasiona el género gótico y el tema vampírico.
Si tuviera que evaluarla, la puntuaría con un 9 sobre 10. No alcanza la máxima nota porque, a mi parecer, se me ha hecho muy corta. Afortunadamente cuenta con una segunda parte (El Cenáculo de la Sangre: Diarquía), que contará con mi beneplácito si se mantiene en la dinámica de la primera (un pajarito me ha augurado que sí).

"¿Locura? ¿Siquiera sabe lo que es locura? Usted no puede ver a sus antepasados cómo segaban vidas ajenas por no pertenecer a una misma religión, los genocidios perpetrados en el descubrimiento de nuevas tierras: los cristianos en América, los holandeses en África, los británicos en las islas; matanzas crudas y reales entre humanos... y, ¿se atreve a decir que somos peores que ellos por matar para sobrevivir, por intentar crear un nuevo orden?" (El Cenáculo de la Sangre)

*Lilith*

jueves, 23 de enero de 2014

Asesinados por el Bullying: ¿Sólo un juego de niños?

"Pedro volvía de clase y su vida cotidiana era siempre la misma: su padrastro pegando a su madre, y después a él.
Al parecer los insultos, humillaciones y palizas por parte de sus compañeros de clase no bastaban y tenía que soportar también los golpes de un hombre que ni siquiera era su padre.
No sabía qué hacer ni a quién acudir en busca de ayuda. No tenía amigos, su familia vivía lejos, y nadie mostraba un mínimo de interés en él. Ya le había suplicado a su madre que le dejara irse a vivir con su padre, pero ella se negaba.
Esto era demasiado para un chico de 14 años, quería que todo terminara, y finalmente lo vio claro: aprovechando que estaba solo en casa, cerró la puerta de su habitación, sacó de una caja de zapatos una cuerda con un nudo y ató la misma a la lámpara. Se subió a una silla y ajustó la cuerda alrededor de su cuello.
Echó un vistazo a su cuarto y suspiró. "Por fin va a terminar todo. No más sufrimiento." Y saltó de la silla, quedando su cuerpo inerte suspendido en el aire."

Este relato fue escrito por Miguel (nombre ficticio), un niño de 14 años que, desesperado, puso fin a su vida el pasado 14 de enero. Lo escribió un mes antes de la fatídica tragedia para un trabajo de clase y, a pesar de que sufría acoso escolar (también conocido como "bullying"), nadie pareció alarmarse por este texto, nadie le escuchó y ahora... es demasiado tarde.
Todo el mundo se pregunta cómo es que nadie ha hecho nada al respecto, todos se extrañan porque no se lo esperaban: "últimamente se le veía contento y sonriente", dicen las personas más cercanas.
¿Que no se lo esperaban? ¡Si lo estaba gritando a los cuatro vientos e hicisteis oídos sordos a sus gritos de auxilio!
Lo triste es que un niño haya tenido que quitarse la vida para que las personas tomen conciencia de que el bullying no es "cosa de niños", que se trata de un grave problema social que va en aumento.
Por desgracia, no es la primera vez que alguien acaba con su vida, harto de la presión y humillación constantes; y tampoco será la última si no se busca solución.
Es importante cambiar desde la base: la educación familiar. Hay que enseñar a los niños el respeto y la tolerancia a todos, especialmente a los que no sean como ellos. Para ello deben ser los padres quienes prediquen con el ejemplo, pues los hijos aprenden imitando la conducta de sus progenitores.
Tampoco habría que permitir que esta gentuza (no se merecen otro apelativo) queden impunes.
¿Ahora qué va a pasar? Muy sencillo:
     La gente que no lo conocíamos manifestaremos nuestra indignación y repugnancia y nos preguntaremos cómo es posible que los de su entorno no se han podido dar cuenta de lo que estaba pasando y no le han prestado la ayuda necesaria para que la víctima se sintiera bien.
     Las personas "pasivas" (aquellas que formaban parte de su entorno y que con toda seguridad serían conscientes de su situación escolar y familiar y, a pesar de todo, no hicieron nada por él) se estarán lamentando por qué no actuaron cuando pudieron.
     Los agresores probablemente sentirían al principio un poco de culpa, pero esas cabezas vacías acabarán olvidando que alguien murió por su culpa y bastará el paso del tiempo para borrar este episodio de sus memorias y , cuando esto ocurra, analizar a qué otra víctima atacar. No serán juzgados, no serán señalados, humillados ni vejados como lo fue Miguel y todos los que, vivos o muertos, sufrieron bullying. Estos infraseres seguirán con sus respectivas vidas; Miguel y todos los que han corrido su misma suerte no son tan afortunados: les fueron arrebatando las suyas con cada insulto, amenaza, paliza, humillación...
Muerte e hipocresía van de la mano: la persona fallecida se convierte de pronto en alguien perfecto y maravilloso y, en casos como éste, los acosadores arremeten contra los de su misma calaña.
¿Créeis que así os vais a redimir? ¿En serio pensáis que eso os va a convertir en buenas personas y que se van a borrar las heridas que inflingisteis a vuestras víctimas? Dejadme que os diga una cosa: sois unos hijos de puta y eso no lo va a cambiar ni vuestra muerte.
Pero, después de todo, el 100% de la culpa no la tenéis vosotros. Os educaron en un entorno demasiado benévolo y permisivo para vosotros, en una sociedad que os ríe las "gracias" o mira para otro lado.
Siempre hay personas diferentes y blancos muy fáciles para estos deshechos. ¿Desaparece uno? Pues me busco otro, ya que soy tan inútil que no soy capaz de destacar de otra manera.
Ejemplo de mi alusión a "sociedad benevolente" o "cómplice" es la crítica que ha recibido una madre estadounidense por su forma de castigar a su hija acosadora: la obligó a posar en Facebook con un cartel que explicaba que, como castigo por hacer bullying, iba a vender su iPod y donaría lo recaudado a una fundación para niños que sufren este tipo de acoso.
No sólo este hecho se ha convertido en noticia (que no debería serlo, ya que lo normal sería castigar a los hijos que agreden a otros niños, no justificándolos o pedir responsabilidades a terceras personas), sino que además ha recibido numerosas críticas (aparte de mensajes de apoyo, como el mío)por haber "humillado" a su hija. ¿Y aún nos extrañamos que ocurran estas cosas si somos los primeros en arrojar piedras contra quien toma medidas como las de esta mujer?

(Dejo el enlace de la noticia para quien quiera leerla más detalladamente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/14/actualidad/1389729879_356438.html )

*Lilith*

viernes, 17 de enero de 2014

A vosotros

Esta vez no toca tema polémico. Esta vez voy a dejar de lado los sarcamos y los comentarios ácidos.
Esta publicación está dedicada a ti, querido/a lector/a.
Quería daros las gracias a todos los que contribuís a que mi blog esté adquiriendo cada vez mayor relevancia y a que me motivéis cada vez más a escribir, que es una de mis pasiones.
Gracias a ti, que llevas siguiendo mis publicaciones desde que creé este blog; que has leído alguna entrada casual; que has compartido el enlace de algunas de mis entradas; que has comentado tu opinión, ya sea personalmente, a través de redes sociales, o por aquí; que has recomendado mi blog a tus amigos... A todos vosotros: GRACIAS.

Porque no hay nada más satisfactorio que ver cómo vosotros disfrutáis leyendo de la misma forma que yo he disfrutado y disfruto escribiendo.

Muchas gracias.

*Lilith*