martes, 16 de septiembre de 2014

¿Amor romántico o maltrato disfrazado?


Hablar del amor debería ser fácil, en teoría. Todo el mundo sabe lo que significa aunque no lo haya experimentado y te lo proporcionan en dosis industriales en películas, libros y revistas; en Internet (especialmente en las redes sociales) encuentras innumerables frases y diálogos sacados de contexto de susodichos filmes y libros; y las personas expresan su amor incondicional por el chico o la chica del autobús que se sienta a su lado.

Como persona que intenta evitar las generalizaciones, quiero creer que cada persona concibe el amor a su manera, aunque haya rasgos homogéneos para todo el mundo, pudiendo distinguir así de un modo universal cuándo hablamos de amor y cuándo no.

En las películas y literatura romántica suelen enfocar el amor como algo necesario , como el culmen del éxito y la plenitud de tu existencia. De nada sirve que trabajes en un puesto importante de tu empresa, seas popular, tengas muchas amistades y un futuro prometedor; si estás solter@ eres poco más que deshecho social (tal vez exagere un poco, pero en mayor o en menor medida es el mensaje que quieren transmitirte) y sientes que algo falta en tu vida. Con esto no quiero decir que tener pareja o querer a alguien sea malo, pero a veces intentan inculcarnos unos ideales de amor que llevarlos a la práctica pueden desembocar a la larga en relaciones tóxicas y casos de maltrato psicológico.

"Pero una película muestra un hecho ficticio y muchas veces exageran las cosas. No hay que tomárselo de forma literal". De acuerdo,entonces centrémonos en perspectivas más reales, más "de calle", por así decirlo. Para ello acudí a las redes sociales, lugar donde las personas interactúan y se comunican entre sí y dejan entrever (en mayor o en menor medida) sus pensamientos.

Mis principales objetivos fueron los adolescentes, ya que a esas edades se fantasea más con el amor y en encontrar la "pareja ideal". A veces piden ayuda para conquistar a ese chico o chica que eventualmente les sonríe, o transmiten su pensamiento en frases con las que se sienten identificad@s, y es aquí donde puede verse en qué ideales de amor creen.



























Las frases que acabo de exponer son unos pocos ejemplos de rasgos que en una relación sentimental pueden desembocar en actitudes tóxicas para la pareja, especialmente para quien sufra las consecuencias de esas conductas.

Educar con expresiones como "Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal" o "Si lloraste hasta que te dormiste, era amor" puede desembocar en la creencia de que si sufres maltrato psicológico o físico significa que tu pareja te quiere y que ser maltratad@ es algo normal. También hemos llegado a un punto en el que el amor de verdad se basa en los celos y, aunque no he compartido frase al respecto, va inherente el prohibir a tu pareja entablar conversación o tener amistades del sexo contrario.

En el tercer texto, que simula una conversación de Whatsapp entre una pareja, un@ pide permiso a su novi@ para salir de fiesta. Si ya de por sí es preocupante el hecho de pedir autorización, más lo es la negativa rotunda como contestación. Nadie tiene potestad sobre la voluntad y el cuerpo que sea el propio.

Pensándolo bien, ¿no son características muy comunes de los casos de violencia de género? Antes de ejercer agresión física se lleva a cabo un proceso de control, manipulación y maltrato psicológico. A la víctima se le coarta la libertad de salir cuando quiera, se le impone cómo vestir y con quién puede o no puede hablar, precisamente para no poder escapar y creer que depende de su pareja.

Por favor, hay que tener un poco de sentido común. Toda relación pasa por malos momentos y hay discusiones, pero hay una diferencia abismal entre eso y afirmar que el amor verdadero es el que duele y el que te hace derramar lágrimas por las noches. Pese a las situaciones complicadas, una pareja debe basar su amor en el respeto, confianza, comprensión y comunicación; no en celos, control, posesión y desdicha.

Independientemente del género y orientación sexual, ésta es la frase que debería sustituir todas las anteriores, porque aunque hable de las mujeres, todo el mundo debería amar con su fuerza para que el amor sea fuente de vida y no un peligro mortal (que no lo provocan sólo los hombres, ni todos ellos).







*Lenore Lenoir*

miércoles, 27 de agosto de 2014

Palabras superficiales


He oído muchos comentarios criticando la superficialidad, a la gente que vive por y para las apariencias, que se valora más una cara bonita y un cuerpo 10 que una personalidad noble. Pero un mundo superficial no se manifiesta sólo en el aspecto físico de las personas o en sus posesiones, también está presente en los sentimientos y emociones.

He visto cómo se desvaloriza el significado del amor o de la amistad a los terrenos más bajos, hasta el punto de "querer" incondicionalmente a una persona que acabas de conocer (y cuando hablo de "querer" no me refiero sólo al amor de pareja, sino en todos los ámbitos, especialmente en la amistad). También he presenciado cómo puedes pasar de recién conocido a amigo del alma en cuestión de una noche, en una de esas en las que te da la vena de hacer algo alternativo, algo distinto al resto y libre de alcohol y de lugares rutinarios.

La fraternidad y la verdadera amistad también van de la mano cuando he visitado esos sitios que muy rara vez frecuentan mis mejores amigos si no hay alguna actividad más interesante que hacer. La confianza es algo fundamental, ¿cómo no va a serlo si mi mejor amiga de hace media hora me quiere? Si todos y cada uno de tus íntimos amigos se vuelcan y preocupan cuando hay algún problema, nunca te han ignorado por una botella de whisky barato y todo el mundo está feliz.

Seré un bicho raro por esperar mucho más que una borrachera de mis amigos y amigas, mucho más que chistes y gracietas manidas; más allá de los comentarios machistas, obscenos e impertinentes, espero apoyo en los malos momentos y risas sinceras en los buenos, espero la oportunidad de conocer y ser conocida. Creo que no es mucho pedir.

Pero no quiero limitarme exclusivamente a la amistad, o lo que se entiende por tal en la actualidad, porque ya me ha quedado demostrado que nada vale cuando hay genitales ajenos muy atractivos. Claro que unos colegas en común pueden ser el enganche perfecto para conseguir sexo fácil y masticadito, y siendo así, ¡viva la amistad!

También quiero destinar un espacio a las relaciones de pareja, que tampoco se libran de la superficialidad. Es de traca que se acerquen como buitres carroñeros, sabiendo que tienes novio/a y que no quieres nada con ellos/as. Que seas uno de mis 200 mejores amigos no significa que quiera tu polla o tu coño, asúmelo. O, en el sentido inverso, otorgar tan poco valor a la relación que mantienes con otra persona como para reírte en su cara tonteando con otros/as delante de ella. No hay comunicación, no hay confianza, no hay amor, no hay nada. La palabra "fidelidad" parece reducirse a las tarjetas de cliente VIP de alguna tienda o supermercado, pues en una pareja dejó de tener sentido, igual que el respeto. ¿Para qué rayos inventaron la monogamia con tantas opciones disponibles al alcance la mano?

Toda relación supone un esfuerzo y nadie dijo que las cosas sean fáciles, pero en más de una ocasión me he preguntado qué hacen algunos y algunas con pareja, que la esconden tanto que parece casi inexistente. No comprendo la obsesión casi enfermiza por gente ajena de buen ver en lugar de valorar a la persona que supuestamente han elegido para compartir sus vidas y, en teoría, quieren por encima del resto. Bueno, sí, lo comprendo, es lo que tiene vivir en un mundo donde prima lo superficial y lo efímero, pero es algo que no comparto.


*Lenore Lenoir*

martes, 5 de agosto de 2014

¿Esto también son privilegios?

Tras un tiempo ausente (es lo que tiene haber estado de exámenes, que no te da tiempo para nada que no sea estudiar), por fin vuelvo por estos lares con una nueva publicación.

Cada vez estoy más informada y concienciada acerca del feminismo, lo cual me permite detectar con más facilidad actitudes machistas sutiles (denominadas "micromachismos"). Más de una publicación la he dedicado al machismo, pero siempre desde la perspectiva de la mujer y en qué la perjudica. Pues bien, en esta ocasión voy a tratar el supuesto contrario: cómo afecta el machismo de forma negativa a los hombres. Y es que detrás de cada conducta de control y sumisión de la mujer se esconde entre líneas un patrón generalizado del hombre que deja bastante que desear.

Más allá de la apariencia del hombre fuerte, decidido y poderoso que intenta mostrar una sociedad machista como modelo de varón a seguir por todos los demás, existe un lado oculto y desconocido que poca gente es capaz de percibir. Si eres de estas personas, te invito a que leas esta entrada, donde trataré de explicar lo mejor posible una lectura entre líneas de frases machistas o sexistas que pululan por las redes para que os deis cuenta de que para los hombres no es todo de color rosa (¿o azul?). Sin más dilación, vamos a ello.






En esta primera imagen se muestra el estereotipo de mujer que sólo piensa en casarse y formar una familia. En contrapartida, el hombre huye de todo compromiso. ¿En qué se ve perjudicado? En que es expuesto como alguien incapaz de asumir responsabilidades familiares y de mantener una relación estable.

Este tipo de imágenes pululan mucho por las redes sociales, en las que el hombre es tachado como un ser que sólo piensa con el pene, mientras que la mujer piensa en príncipes azules y casarse. Otros ejemplos gráficos son los siguientes:











Otra característica muy común es la naturaleza infiel de los hombres, frente al amor abnegado y sincero de las mujeeres. Es algo que va intrínseco a lo escrito arriba y tampoco sale muy bien parado el sector masculino. ¿Quién querría salir con una persona infiel? ¿Quién lo tomaría en serio?











La siguiente imagen destaca que los hombres son unos inútiles incapaces de hacer nada bien por sí mismos y, por lo tanto, es mejor que la mujer sea la que lo haga todo y ellos se queden quietecitos.






Algo similar a lo anterior es la torpeza y despreocupación por el cuidado de los hijos. La crianza de éstos es algo exclusivo de la madre, por lo que el padre no se encuentra capacitado para hacerse cargo de ellos sin cagarla, como dice la imagen anterior.



Si hubiera que elegir entre la pareja y el fútbol, prefieren esto último. Otra forma de decir que una relación estable no tiene cabida para un hombre y son incapaces de hacer dos cosas a la vez: pasar tiempo con la pareja y ver un partido.







¿Eres hombre y bajito? Olvídate de ligar... a no ser que encontréis a ese 0,1%.




Y, por último (aunque esto no acaba aquí), un cartel de un anuncio.







Comentando esta foto con mi pareja, hemos sacado interpretaciones distintas, cada cual dejando peor al hombre.

Mi interpretación fue que se trata de un comercial de desodorante para hombres que incita a éstos a dejar de usar "mierda femenina" y empiecen a oler a hombre. Se entiende que "oler a niñita" hace referencia a desprender un aroma fresco y dulce, en definitiva, oler bien. Con lo cual, "oler a hombre" es una antítesis de aquello: cuanto más huelas a sudado y mugriento, más macho eres. Entonces... ¿para ser un verdadero hombre tienes que ser un guarro?

La conclusión de mi pareja la incluyo aquí también porque me resultó bastante curiosa e interesante. Según él, lo que la frase y la fotografía pretenden es incentivar a que la niña deje de serlo y se acueste con un hombre (de ahí que aparezca en la imagen un hombre sosteniendo un oso de peluche). Es significativa la marca del producto del anuncio, "Old spice", que traducido sería algo así como "viejo picante" o "viejo verde", y refuerza la perspectiva de mi pareja. Aquí el hombre está mucho peor parado que en mi forma de entender el cartel, ya que fomenta la pederastia.

Estas frases e imágenes son sólo la punta del iceberg, no hay más que echar un vistazo a las redes sociales para ver cómo abundan, especialmente en los perfiles de y para adolescentes. Son un retazo de los estereotipòs que ha ido construyendo la sociedad con el paso de los años y cómo el machismo y los roles de género no hacen ningún bien al hombre.

Ahora yo os pregunto: ¿qué opináis sobre estas imágenes? ¿Tenéis otro punto de vista? ¿Qué otras frases habéis encontrado? 


*Lenore Lenoir*


miércoles, 30 de abril de 2014

Crítica de "El cenáculo de la sangre: Diarquía"

Ya ha transcurrido un tiempo desde mi crítica a "El cenáculo de la sangre", pero finalmente terminé de leer la segunda parte de esta novela de vampiros, y he aquí mi reseña.

El comienzo del segundo libro parte del final del primero, sin ningún intervalo de tiempo transcurrido entre uno y otro. Si bien es una continuación de su predecesor, el argumento, la trama y los escenarios otorgan un cambio radical respecto a aquél, centrándose más en las figuras vampíricas que en las humanas, más presentes en la primera novela.

Y hablando de personajes, aparecen algunos que no se mencionaban en "El cenáculo de la sangre", como Ivés. Es un vampiro del cual se sabe muy poco y faltan algunos cabos por unir, pero adquiere un papel bastante relevante en la historia. Otras figuras tampoco pasan desapercibidas, como el primer grupo de vampiros convertidos por el Cenáculo o Krev y Nielub, dos vampiros primigenios (pertenecientes a la casta de los primeros que habitaron la Tierra).
Algunos personajes, aunque ya hicieron acto de presencia anteriormente, es aquí donde desarrollan todo su potencial. Es el caso de Erus, que despliega todo su poder y demuestra una actitud mucho más sanguinaria y cruel, y tampoco podemos olvidarnos de un Corvus que nada tiene que ver con la primera parte. Corvus adquiere una fuerza descomunal, sobrehumana, que le resulta muy útil para afrontar junto a su compañera Ziris todas las adversidades que le vienen de frente.

Por el contrario, otros personajes disminuyen en importancia, como por ejemplo Gienah Gurab, que si bien continúa presente, sus actos no son tan decisivos. Personalmente me dio la impresión de que se ha mantenido en un segundo plano, al igual que Aither.

El escenario también dista mucho respecto del primer libro. El autor no se centra tanto en descripciones fidedignas a la realidad, sino que deja paso a la ficción, adentrándonos en el interior de la pirámide de Keops, en oscuros pasadizos secretos y cámaras desconocidas. A pesar de tratarse de una narración ficticia del lugar, da la impresión de podría ser perfectamente real (al fin y al cabo, ¿cuántas cosas desconocemos a día de hoy?). Aparte de las majestuosas pirámides de Egipto, también lleva de viaje a sus personajes a la espléndida ciudad de París y, obviamente, a Rumanía.

La trama transcurre con mucha fluidez, narrándose constantes escenas de intensa lucha con enemigos cada cual más peligroso y violento. Apenas transcurren momentos de calma, por lo cual califico esta segunda parte de "El cenáculo de la sangre" con un alto nivel de acción, compensándose con el lento transcurso de la historia en la primera parte. El nivel de las peleas, para mi gusto, están bastante adecuadas y proporcionadas al nivel de los adversarios, reflejando así unas batallas bastante aceptables.

Algo que cabe destacar de esta novela y que no ocurre en la anterior es que existen tres narradores diferentes. Esto le aporta una riqueza extra a la calidad de lo escrito, ya que es muy difícil coordinar una misma historia en distintas perspectivas sin que se den incoherencias temporales, y el autor ha sabido abordar con maestría ese posible contratiempo añadiendo un toque de misterio e intriga al lector.

Creo que hay motivos de sobra para recomendar esta obra espectacular del autor Jesús Paguillo, y no terminaría de escribir mi reseña, pero entonces os quitaría el misterio y el placer de descubrir por vosotros mismos por qué es una novela que merece tanto la pena leer. Espero que os haya gustado esta reseña y os animéis a devorar tanto el primer como el segundo libro.

*Lenore Lenoir*