sábado, 10 de diciembre de 2016

Yo soy feminista


He intentado ver el vídeo de Zorman sobre las feministas, pero no he podido verlo de lo desagradable que me ha resultado y siento la necesidad de comentar sobre ello. Intentaré ir por partes y lo más ordenada posible, aunque mis ideas están un poco dispersas por querer decir mucho pero sin explayarme demasiado.

No me ha parecido gracioso, sinceramente, y no por el hecho de que "haya entrado en mi terreno", sino porque me ha resultado hostil y con intención de atacar y ridiculizar a todo un movimiento. Yo me identifico como metalera y también me atrae el estilo gótico, y me reí con "Yo soy gótico" y "Yo soy heavy"; sin embargo, en este último vídeo percibí un tono muy distinto, menos "simpático", por decirlo de algún modo. Tampoco es el primer vídeo que veo parodiando el feminismo, y aún habiendo algunas cosas que no me entusiasmaban demasiado, consiguieron hacerme reír.

De base, hay que tener en cuenta una cosa: no es lo mismo parodiar una tribu urbana -que se basa en una estética, un estilo de música, unas aficiones...-, que un movimiento social, que consiste en una reivindicación de derechos por parte de un colectivo que ya bastante mal lo está pasando como para que encima siga echando más leña al fuego alguien con una influencia de masas tan grande. Y la parodia es lo de menos, porque haciéndola en condiciones puede provocar alguna carcajada, de lo que yo me quejo es de la forma en la que ha enfocado el vídeo.

Para empezar, en la descripción dice que ha sido asesorado por "Experto en Igualdad", que es una cuenta antifeminista. Ahí todavía puedo entender que cuando buscas información sobre algo que desconoces te cuesta saber separar el grano del trigo y aceptas cualquier ayuda que venga. Ahora bien, si se te echan encima en masa por el vídeo y tu reacción es desaparecer y no escuchar o leer en qué la has cagado, permíteme que te diga que tu interés por aprender es nulo, sólo admites a aquellos que te brindan una información cómoda (y errónea), acorde a tus ideas preconcebidas. ¿Entonces para qué tanta parafernalia de buscar asesoramiento sobre un asunto que más que polémico es complejo, si no te ha aportado nada nuevo?

En lo poco que he visto del vídeo, lo que he encontrado de entrada son unos dibujos de unas feministas caracterizadas como gordas y/o feas, lo cual no tiene nada de malo serlo, pero es un recurso muy manido que se lleva utilizando desde el s. XIX como "argumento" contra el feminismo.



"La empatía y la razón no entran en mi pensamiento". Esto ya fue el colmo, y lo dijo apenas comenzar el vídeo. Recurrir a la descalificación barata pese haber sido "asesorado" a conciencia, aparte de demostrar la falta de argumentos -para hacer parodias también hay que tener un mínimo de idea de qué se parodia-, no transmite risa, sino rencor y hostilidad. Lo que yo siento como espectadora es que quien hace el vídeo se lo toma como algo personal, aunque se escude en un supuesto humor para tomarse todas las licencias que quiera.

Por otra parte, el contenido en sí no me dice nada. Ya no es sólo que no me vea reflejada en ese batiburrillo de estereotipos o me molesten ciertos comentarios, es que no identifico el "personaje" como feminista. Es decir, qué tendrá que ver luchar por la liberación de las mujeres con llevar el pelo de colores, por decir uno de esos estereotipos. El pelo de colores está de moda y se ha extendido entre chicas feministas como personas que forman parte de esta sociedad, pero no es algo que provenga de los movimientos feministas. O hacerse fotos desnudas, cuando vivimos saturadas y saturados de imágenes de mujeres sin ropa (ya sea para venderte un coche, por caprichos del guión de casi cualquier película/serie que se tercie, o porque quieren y pueden) que pueden ser, o no, feministas.

Por desgracia, no creo que la cosa vaya a acabar aquí. Ya hizo uno sobre lesbianas, otro colectivo discriminado que, casualmente, suelen asociarlo al feminismo ("si eres feminista es que odias a los hombres, por lo tanto eres lesbiana") y, como dice el refrán: uno recoge lo que siembra. Es decir, este tipo de vídeos atraen a quienes atraen, que son muchos y generan una suculenta cantidad de ingresos (no hay más que ver el número de suscriptores que tiene Dalas, por ejemplo), y al final sólo quedan dos alternativas: seguir haciendo ese mismo contenido porque van a ser ganancias aseguradas, o buscar otro tipo de temática con el riesgo de que tus seguidores emigren a otros canales que les den lo que quieren ver y oír.

Soy consciente de que tirar por tierra la lucha feminista con la excusa del humor está muy cotizado en Youtube, pero no es lo mismo que la gente se ría porque piense "es tan exagerado y surrealista que es gracioso" a que lo haga porque "es gracioso porque es verdad", y esto último es lo que está ocurriendo con ese vídeo por la desinformación generalizada de la audiencia (de hecho, a quienes he visto compartirlo de mi entorno le han añadido frases del tipo "qué razón tiene", "qué gran verdad", etc).



Como consecuencia de todo esto, lo que estamos recibiendo las feministas es acoso y la difusión del vídeo se está produciendo con más intención de molestar y hacer daño que porque sea gracioso en sí, y que se nos niegue la oportunidad de expresar nuestro malestar porque enseguida aparece la horda de seguidores insultando.

Y ahora te digo, Zorman, que yo te animo a que vayas a eventos feministas si realmente te interesa, porque la única forma de aprender es yendo y escuchando. Allí te pueden recomendar libros, blogs, eventos, etc realmente fiables ("Feminismo para principiantes" de Nuria Varela, es un buen libro para empezar). Escucha a las mujeres, que tenemos mucho que decir.


*Lenore Lenoir*


miércoles, 26 de octubre de 2016

Opresiones oprimidas

A colación del Día del Orgullo LGTB+, surgió una buena ocasión para la gente cisgénero* hetero para reclamar un día en el que poder manifestar su orgullo de no pertenecer al colectivo LGTB+. Lo mismo ocurre cuando los hombres reclaman su día y el orgullo de ser hombres, o personas blancas que reivindican su "white power" (poder blanco) frente al "black power". 

En un principio puede parecer algo igualitario (si estos colectivos muestran su orgullo en público, ¿por qué no hacerlo también nosotras y nosotros?), pero debemos tener en cuenta que darle el mismo peso a situaciones desequilibradas no siempre implica igualdad. Algo que tienen en común el Día de la Mujer, el Día del Orgullo LGTB+, el movimiento "Black Power", etc, es la historia que hay detrás. Detrás de estas celebraciones hubo y sigue habiendo un recorrido de lucha de grupos sociales históricamente oprimidos, son un recordatorio de que seguimos en pie y pese a todas las adversidades resistimos y sentimos orgullo por ello, porque somos fuertes. 

En cambio, los movimientos "White Power", "Orgullo hetero" y similares, parten desde la dominación. Son una respuesta hostil a los actos de visibilización de los grupos subordinados, y la única finalidad es silenciarles. No hay una historia detrás, y en ocasiones son promovidos por sectores de ultraderecha que ven peligrar sus privilegios. 

No se puede comparar el orgullo de un colectivo que ha sido colonizado y esclavizado y sigue luchando contra las formas de discriminación racial que aún persisten, con un orgullo de otro colectivo que ha colonizado y sometido durante siglos.

No se puede comparar el orgullo de gente que se enfrenta a diario con agresiones e insultos (e incluso asesinatos) por tener pareja del mismo sexo o ser trans, con el de personas que no tienen nada que temer por mostrar en público su orientación sexual y ejerce violencia contra las primeras.

En definitiva, no es comparable tener el orgullo de haber sobrevivido un día más en una sociedad que más que un hogar parece un campo de batalla, que tener el orgullo de pertenecer al grupo que tolera, fomenta y ejerce privilegios que dificulta la vida a otras personas.

(*cisgénero: persona cuyo género coincide con el asignado al nacer en base a los genitales)

*Lenore Lenoir*

domingo, 3 de julio de 2016

Sí, todas las mujeres

Está comprobado: en cuanto una mujer se queja por algo que le ocurre por el hecho de ser mujer, poco tardan en acudir los y las paladines de los hombres, en defensa del orgullo herido tras una afrenta tan grave como es una "generalización". Esta gente, hombres y mujeres, acuden al rescate de hombres que se han sentido generalizados cuando se habla de violaciones, acoso callejero, maltrato y otras agresiones que sufrimos las mujeres por algún ente incorpóreo o por gracia divina, porque al parecer nadie ha sido. Nadie agrede, nadie pone la mano encima, las mujeres nos maltratamos solitas.

Se ha extendido mucho una frase que hizo famoso a Bart Simpson y que la repetía sin cesar: "Yo no he sido"; y nunca falla. Una mujer (o dos, o tres) comparte una experiencia desagradable que ha vivido y poco tarda en aparecer alguien que se encargue de hacerle saber que "Yo no he sido", aunque la víctima en cuestión viva en la otra punta del país y su declaración no evite el daño ya hecho. Pero aquí no voy a entrar en las supuestas generalizaciones que destruyen más hombres que Hiroshima, me voy a centrar en otra generalización, en la nuestra. Voy a dejar de lado el "Not all men" (no todos los hombres) y me voy a dedicar al "Sí, todas las mujeres", porque siempre se recurre a lo primero para desviar la atención del problema que supone lo segundo.

Sí, todas las mujeres del mundo sufrimos violencia. Desde los cuadernos de quejas en Francia a finales del siglo XVIII hasta los grupos no mixtos en la actualidad, las mujeres hemos manifestado por activa y por pasiva nuestros problemas, los cuales creíamos que eran casos aislados y que sólo nos ocurrían a nosotras de manera individual. El feminismo nació precisamente de esta forma, al estrechar lazos y hablar con otras mujeres te das cuenta de que no eres la única que ha sufrido algún acto violento: resulta que a tu vecina le han gritado cosas por la calle, a tu mejor amiga le han tocado el culo, a tu cuñada le han llamado "puta", a esa mujer que acabas de conocer la rodearon entre varios hombres, una compañera de clase con la no sueles tener mucho contacto es víctima de maltrato por parte de su pareja...

Mientras seguimos aguantando y confiando en que el día siguiente transcurra con normalidad, la poca opción que tenemos es desahogarnos, contar lo ocurrido y cagarnos en los muertos de esta gentuza. Encima de que pasamos por semejante mierda constantemente, estemos donde estemos, y que no encontremos escapatoria en la vida real, tratan de coartar nuestra única vía de escape: desahogarnos y ofrecer apoyo a otras que también lo han vivido. Os escudáis en el "Yo no he sido" para que nos quedemos calladas y lo enterremos en nuestra memoria, para no asumir vuestra responsabilidad como parte de la sociedad que sois (aunque "no hayas sido", tampoco haces nada por condenar estas conductas, y también te hace responsable). A fin de cuentas, de lo que no se habla no existe, y si no hablamos ni publicamos nuestras vivencias es como si no hubieran ocurrido; nosotras seguimos creyendo que no le pasa a ninguna otra y la sociedad piensa que son situaciones aisladas y no un patrón sistemático que se repite con mayor o menor intensidad en todos los rincones del mundo.


*Lenore Lenoir*

lunes, 11 de abril de 2016

Tender puentes con el colectivo trans

El cuatrimestre pasado tuve que hacer un trabajo sobre transexualidad para una asignatura de la carrera, y aunque el resultado no fue el esperado, no fue un esfuerzo en vano. Yo partí de la base de una completa ignorancia sobre el tema, pues lo único que sabía era que existían personas trans porque tuve el placer de escuchar una charla de Mar Cambrollé y porque interactúo con ellas en Twitter; a partir ahí, no conocía mucho más.

Como persona cis, me resultaba difícil (y aún he de trabajar en ello) ponerme en el lugar de las personas trans y no podía hacerme ni una idea remota de cómo se sentían, especialmente las no binarias. No hablo ya de opresiones, pues en algunos aspectos me lo puedo figurar, hablo de su fuero interno, de cómo vive el cambio de género alguien de género fluido, por ejemplo, o cómo se siente una persona agénero.

Hacer este ensayo ha supuesto investigar en profundidad sobre el tema desde varias vertientes: jurídica, histórica, emocional, discriminatoria, reivindicatoria... (Para quien le interese, la obra de Norma Mejía habla de todo ello y os la recomiendo). También he contado con las declaraciones de algunas personas que se prestaron a hablarme de sus experiencias y a resolverme dudas, y gracias a ellas he aprendido mucho a entenderlas. Precisamente para comprender un colectivo hay que hablar con él y conocer sus posturas, pues resulta muy enriquecedor dialogar con quienes lo viven a diario en primera persona y saben mejor que nadie qué les pasa y sin duda tu percepción de las cosas no vuelve a ser la misma.

Este trabajo ha supuesto una luz en mi camino, y al mismo tiempo una deconstrucción de mis prejuicios (deconstrucción que trato de trabajar día a día). A su vez, me ha abierto los ojos en la complejidad que hay detrás del colectivo transexual y transgénero, promovida en parte por el propio desconocimiento ocasionado por la invisibilización de dicho colectivo; por eso es importante saber cuándo callar, escuchar, investigar y aprender, que no pasa nada por no ser siempre el centro de atención y darle el megáfono a otras personas (de verdad, os lo juro, no pasa nada).

Como mujer cis a la que nunca han cuestionado su género soy una privilegiada, y nunca me he planteado lo duro que es que te den el trato de un género que no eres, pero muchas veces se puede aportar un granito de arena sólo con respetar y escuchar aunque no entiendas mucho del tema. Aunque no comprendas que puedan existir mujeres con pene, hombres con vagina y personas que no son mujeres ni hombres, haces más de lo que crees sólo con referirte a ellas con el pronombre que te han dicho, pues el hecho de que respetes su identidad ya es algo que muchas desearían y a ti no te cuesta nada decir "ella" en vez de "él".

Una frase muy recurrente entre las feministas es: "Los hombres deben hacer feministas los espacios que ya tienen". En mi caso, me comprometo a seguir formándome, a escuchar lo que las personas trans tienen que decir, para así convertir el espacio que tengo en un entorno libre de transfobia.


*Lenore Lenoir*